Angels Campos: prohibido el valenciano

Ricardo García Moya

La Universidad de Valencia talla diamantes como tú, Angels Campos, eje del Congreso Internacional de Análisis Crí­tico del Discurso, a celebrar el 5 de mayo en Valencia. Atenta y simpática, das todo tipo de facilidades para el investigador europeo, asiático o americano, incluso generosamente amplí­as hasta cuatro las lenguas del evento: “anglés, castellá, cátala i francés”, ¡Molt ben fet, So Angels! A los blandos valencianos hay que atizarles en los huevos y mandar a la mierda su fascis­ta lengua valenciana. Tu corte de mangas al idioma va­lenciano sólo te acarreará feli­citaciones del Pla, Camps y la tía de las cuatro barras. Tu for­mación filológica y tu Uni­versidad de Valencia ya no to­leráis esa lengua valenciana que no existe ni existió jamás, aunque la admiraran los anal­fabetos Cervantes, Pío Baroja o Azorín; o la usaran los caverní­colas Joanot Martorell, Tímoneda, Galiana o Escalante. Lo que vale es el catalán de Carod y Camps, el de los políti­cos que invierten dinero públi­co en ediciones, congresos y charlotadas donde no se reco­noce más lengua, bandera e identidad que la catalana; como Emili Gregori i Tarazona, alcalde de Algemesí, cuyo ayuntamiento te publicó en 1999 una manchega sobre Bernat Guillem Catalá de Valeriola, noble valenciano que escri­bía en castellano y según dices, en “catalá”.

¡Ay, Campos, camps aufegats en guano barceloní! Rehuyes la denominación del territorio usada por Bernat Guillem en 1590, la de Reino, Regne o Ciutat y Reyne de Valencia; prefie­res las de “Principat de Cata­lunya i País Valencià”. En dos patéticos folios repites frenéti­camente que todo lo que tocaba Bernat estaba en catalán: “catalá, l´us del catalá, produccíó en cátala, redacta en catalá, el fet que escriga en catalá, el catalá era llengua apta, utilitza el catalá en 1’autobiografía, torna al catalá, en catalá, tex­tos catalans... “. Qué asco da tu manipulación de la realidad histórica y documental, espe­cialmente por tu certeza de que Bernat Guillem jamás con­fundió su idioma, ya que en el manuscrito se refiere siempre a “la llengua valenciana” ¿Quí t´as cregut que eres pera falsejar el concepte idiomátic de Bernat Guillem? ¿Has pensat que’s un panoli congresiste aplegat de Boston o Sao Paulo? ¡Quin asco doneu! Per atra banda –chicona, dona, agüela Angels o lo que sigues- el apellit Catalá te molt encant pera vosatros, catalaners. Pero el fet de que mos apellidem Na­varro, Aragonés, Aragó, Cata­lá, Castellano, Castilla, Va­lenciano, Valencia, Sevillano, Inglés, Sevilla o Tarazona (com l´alcalde d´Algemesí), no diu res. Un antropónim que coincidixca en gentilicis o topónims no equival a tindre arrails del territori homónim, poguent ser tot lo contrari; per eixeniple: el poregós convers que en el sigle XIV amaga son llinage semita y es fícá Toledano d’apellit. De totes formes, no tenim res que fer en eixemplars com tú, Angels, o l´alcalde Emili Gregori (que´s troba en lo paraís quant es junta en Vilanova i la Geltrú pera “llaçar banderes” en els companyers expansionistes catalans: director de l´Avui, Assunta Bailac, Xaviert Civit...).

Con mascarilla leo tu escrito, Angels, donde afirmas que los valencianos renacentistas se reunían en “cenacles literaria catalans”. Ni en Algemesí ni en todo el Reino existe quien diga en idioma valenciano vivo y normal el sustantivo “cenacle”, al ser una corrupción del latino “cenaculum” o comedor. Puesto de moda en el XIX por la tropa de los Milá i Fontanals, los valencianos nunca perdie­ron la forma culta “cenácul”; aunque ya sabemos que todo lo que acabe en “cul” horroriza al IEC y lo normaliza en “cle”. Te aprovechas de que tenemos a un Trillo Banderas en Alicante (desprecia tanto la Real Senyera como a la lengua va­lenciana), o a un Camps en Va­lencia; pero, en 1590, jamás te habrías atrevido a decir a un Bernat Guillem que los valencianos organizaban “cenacles literaris catalans”; y no dic que te punchara la figa en la espasa ¡Deu mos lliure d´estes barbaritats!, pero segur que faria algo pera que deprengueres el nom de la llengua del Reyne. En idioma valenciano, el que pro­hibes en tu Congreso, sería: “sopars o cenáculs lliteraris valencians”. Como sabes, del latino “littera” surgieron los castellanos letra, letrado, lite­ral, literatura, etc., pero en el idioma valenciano que odias se impuso la palatalización, de ahí que esta familia léxica tenga coherencia morfológica al ofre­cer: “lletra, lletrat, lliteral, lliteratura, lliterari ...”. La trasformación fue natural, sin comisarios inmersores, de forma que si Martorell o Roig escribían “letra”, pasado un siglo aparecía con grafía palatalizada, “lletra”, en el Thesaurus de Pou (Valencia, 1575). La acomodación morfo­lógica propició la uniformidad, fuera en sustantivos o adjeti­vos: “sentit lliterall” (Timoneda: Misteri de la Iglesia, 1569); “en sentit lliteral y his­toric” (Guerau, B.: 2° Centenari S. Vicent, 1656); “lliterari, lliteratura”  (Escrig:  Dicc. 1871); “semanri bilingüe, festiu y lliterari” (La Traca, 23 agost 1913); “lliterari, llitera-tura” (DRACV 1997).

Das gusto al gatillo acribillando el idioma valenciano con arcaísmos y catalanismos ofen­sivos para un valenciano nor­mal. Y no me refiero a los “Lletraferit” o “Al voltant”, mon­dongos surgidos en el basural de falsificadores y filólogos pro­fascistas de los Milá i Fontanals del siglo XIX, e introducidos en el Reino por prostituts floralistes del 1890. Profesional defensora del catalán, en tu panfleto haces gala de arcaís­mos que, supongo, repugnarí­an a tus padres, si es que son valencianohablantes ¿Qué es eso de usar “sota”, en lugar de “baix”? Hasta Corominas te diría que el uso preposicional de “baix” en valenciano equi­vale al “sota” en catalán. ¿Y qué es eso de “ordre”, con el pingajo de la epentética vibran­te catalana? Dices “aquesta déria”...; iUf, açó es molt asquerós, de veritat; asperat, ara torne... aaahhhh, aaahhhhh! Ya he buidat la pancha. Mira, Angels, olvidando el castellano “aquesta”  -inexistente en valenciano moderno-, el “déria” es caca barcelonesa del XIX, un vulgarismo de fer riure. La primera documenta­ción de “déria” es del 1864, en texto del payaso barcelonés Pi­tarra en la cómica “L´Esquella de la Torratxa” (y allí aparece “aquesta déria”, igual que en tu prosa ¡Qué cult es ton lléxic, Angels!).

Pasemos a la realidad: el 6 de enero de 1604, en Valencia, el noble Catalá de Valeriola asis­tió al solemne acto protagoni­zado “per Sa Magestat, els tres Estaments, lo Regent, Cance­llería, Consell...”. En presencia de las máximas autoridades del Reino de Valencia y el Imperio de España, el secretario de la Generalitat “se posa a llegir la proposició en llengua valencia­na” (Autobiog. Bernat Guillem, p. 118) Así lo vio, escuchó y anotó el noble Catalá de Vale­riola; y anadió que fue “molt honrosa y molts cavallers ne havem pres copia”. ¡Ay, Angels! ¡A quin punt ham aplegat! En 1604, fora el soberá o la puta mes puta del bordell respetaven la llengua valenciana. Hoy, en 2004, en el ‘Congreso Inter­nacional de Análisis Crítico´, a celebrar en el Palacio de Pineda del barrio del Carmen, se podrá usar inglés, castella­no, catalán y francés, pero no la lengua valenciana. Y no sufras, pues para quien nos gobierna tampoco existe el idioma valen­ciano. Nos desprecian tanto que hasta refriegan el catalán en las tarjetas censales, inclu­yendo el corrupto posesivo catalán “seva”, en lugar del valenciano ancestral y vivo “seua”. Açí, en quatre mascletaes y una fideuá, tots contents. (¡Atra vegá, agg, em tornen les agonies... aaaggg, aaaagggg!)

Diario de Valencia 14 de marzo de 2004

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