Bellea y bellesas

Por Ricardo García Moya

El verso "En er tronco la firmesa" de los Cantes flamencos de Machado; muestra la  palabra firmeza tal como se pronunciaba en algunas zonas de Castilla en el siglo XVII; mientras que los valencianos (salvo los castellanizados) empleaban preferentemente "firmea". Algo similar sucedió con el sustantivo abstracto "bellea", que ya en el siglo XV anidaba robusto en los escritos de Isabel de Villena, ,Joanot Martorell y Jaume Roig; aunque el medieval "bellesa" de la cercana y potente lengua castellana le disputara en más de una ocasión el espacio.

Pues bien, la palabra "bellea" -que designa a la protagonista de "Les fogueres de Alacant"- también era habitual en la lengua estandarizada de los escribanos de la Cancillería de la Corona de Aragón. Así, en 1403, cuando se inicia el Siglo de Oro de la lengua valenciana, Martín el Humano escribía a los jurados de Villafranca  para  que finalizaran  la obra de conducción de agua a las fuentes de la villa, pues ésta "pendría ennobleiment e bellea" (Girona, D:: Itinerari. Barcelona,1915, p.535).

Y no sólo fue el rey y los clásicos del XV. En los de Capítulos de Alicante, publicados en Orihuela en 1613, Luis de Ocaña escribe que "els vehins que tenen Franquea no paguen res" (f.l). En la misma centuria, Andreu Bosch publicada en catalán  su  "Epitome",  con  frases despectivas  hacia  los  edificios del Reino de Valencia, que "no denotan grandesa, ni fortalesa" (Bosch, A.: Summari de Cathalunya. 1628, p.379): Es decir, el catalán se había influenciado por el castellano, aceptando terminaciones extrañas; mientras que los valencianos,  en  aquella  fecha, hubieran  escrito:  "no   denoten grandea, ni fortalea". Así, en el "Panegírico de Blay Arbuxech", publicado por el arcediano de Murvedre  en  1671, leemos: "pera declarar quant eficaz fonch la predicació del pare Arbuxech, se pintá una fortalea".

En Alicante se mantenía el uso del sustantivo "bellea", aunque las clases elevadas eran seducidas por palabras como "bellesa", que escuchaban de labios de los nobles  castellanos.  Así,  cuando en  1699 se celebró en Valencia la  doble  boda  del  siglo  (nada menos que el emperador Felipe II con  Margarita  de  Baviera,  y  el archiduque de Austria con la infanta  Isabel)  toda  la  colla  de Grandes de España -con el poderoso duque de Feria- acudieron  en  tropel  tras  los  pasos del emperador, luciendo sus mejores galas:  "los   Grandes,  con  tantas riquessas y bellessas de vestidos, sea puesto aquí lo que podían traer tan noble grandessa de caballería" (Gauna, Felipe: Casamiento de Felipe III, año 1599, fol.342).

La lengua imperial, con sus "grandesas y bellesas" triunfaba. Valga de paradigma la anécdota protagonizado  por el virrey de Valencia ---el castellano conde de Paredes- en la fiesta poética celebrada en el palacio real de Valencia en  1669, cuando se censuró al licenciado Serres: "por no escribir sino en la Lengua Valenciana; que es moneda que no vale mucho; no corre fuera del Reyno, y es poca cosa porque jamás pasa de raya" (Ixar, 0.: Real Academia.  Valencia  1669, p.143). La nobleza despreciaba a nuestra lengua por no usarse en Castilla y Cataluña, fuera de la "raya" o frontera del Reino. Aún más ilustrativa es la opinión -pretendidamente irónica- del virrey Paredes que, aludiendo a Serres, dice: "Habla en Lengua Valenciana, más que todos en las fiestas, y para que no hable tanto, Ie hemos de quitar la Lengua" (p.143).

Pero la lengua propia no fue "quitada" al pueblo de Alicante, perdurando  el  sustantivo  "BeIlea". Y no sólo en las clases populares, pues la prestigiosa (en aquel  tiempo)  Universidad  de Valencia también lo usaba. En un manuscrito conservado en la Biblioteca Nacional de Madrid, que contiene "versos escritos en Lengua Valenciana" (B.N. Madrid, Ms.3746, f.602) se recogen poesías dedicadas a la patrona de dicha Universidad, Virgen de la Sapiencia,  con  la  metáfora  siguiente:  "Venus, ánima del home, Dea fonch en temps antich, de la bellea" (f.608). Cuya traducción sería:  "Venus, alma del hombre, Diosa fue en tiempo antiguo, de la belleza".

Pero no sólo quieren imponer lo de "bellesa i fortalesa". También alteran conceptos de frases, como "cap de semana" y "cap de any". Analicen estas "redondillas" escritas en 1609 por Vicente Gómez: "Y que ab Ilengua valenciana, en lo principi del any, lo primer dia naixqueren; sen sert, que ab tan bon Cap de any, eixir a Valencia feren"   (Gómez, V.: Fiestas. Valencia, 1609, p.t 71 ). Está claro: el principio del año era el "cap de any", no el final como machaconamente repiten en los medios adictos al poder, los mismos que imponen lo de "bellesa", "diumenge" y "tothom".

Queda constancia de que en Alicante pervive victoriosa la genuina  palabra  valenciana  "bellea", tal como destacaba el notario Carlos Ros en su Tratat de 1736. En Valencia, por lo que se lee en prensa, hay personajes que se inclinan hacia la versión catalana.

Las Provincias 25 de Junio de 1994

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