Carme Barceló, joya de la AVL

Ricardo García Moya

Amar la cultura catalana es respetable y opcional, dilecta Carme, pero no el catalanizar a los valencianos manipulan­do su historia. Eres profesora de árabe del departamento de Filología Catalana y miembro de la AVL, y también eres la misma catalanista que publicaba en tiempos y compañía de Joan Fuster cosas sobre el  ‘País Valencià´, aludiendo al Reino de Valencia de los siglos XIII al XVI. Formas parte del lote fusteriano de la academia inventada por San Zaplana e Inmersiomán, hecho que explica la sumisión al IEC y sus panfletos, como la ‘Guia d’establiment de criteris per a la denominació catalana d’a­nimals’, con nombres zoológi­cos que deben usar los indíge­nas valencianos: “cal establir la preferencia entre els tipus de formació de noms d´animals que més convingui” (Guia. IEC. Catalunya. Gene­ralitat, Dep. Cultura). Para ello hay que ‘tenir en compte les llengües següents en l´or­dre recomanat: anglés, fran­cès, castellá’ (p. 32). Estas consignas político-filológicas impuestas por el eje de la caspa PP-CIU, han logrado suprimir el idioma español de la enseñanza en Cataluña; y aquí lo harán con el valencia­no y español en los próximos cuatro años.

Entre las voces de posible étimo árabe que nos roba Cataluña (con el tancredismo de la AVL) figura ‘sau­ra’ (grajo); aunque Coromi­nas, escéptico, atribuye su origen a la lectura errónea de unos versos sobre la simbólica lucha entre ave y reptil: ‘la serp encanta / castiga saura’ (Roig: Espill, 1460). El étimo­logo, endiosado, falseó el ori­ginal de Roig con un apóstro­fo para cuadrar su teoría: ‘castiga s´aura’ (DECLLC). A partir de esta delictiva licen­cia, aventura que Palmireno copió ‘saura’ de Roig; des­pués, Onofre Pou lo haría de Palmireno, y así sucesivamente hasta llegar a Escrig: ‘saura: grajo, lo mismo que gralla´ (Dicc. 1887). Aún suponiendo que fuera un lapsus (muchas palabras nacieron de confusiones, como altozano), sería testimonio de la penetración del idioma valenciano en el Condado, ya que el voca­bulario catalán-alemán de 1502 copia la voz valenciana `saura’; hurto que eufemísti­camente llama ‘interpreta­ción’ el filólogo catalán: ‘ja el 1502 havia començat aquella interpretació del vers del Spill’ (DECLLC). A los que ‘interpretan’ carteras se les llama ladrones.

Lo curioso es que una ‘aura’, sospechosamente si­milar a ‘saura’, aparece en ultramar en 1560 para aludir a la rapaz zopilote y la insec­tívora zopilotillo.

Nadie sabe si era de origen valenciano, castellano o anti­llano. Y si por Cuba teníamos aura como ave, un anónimo de 1350 (traducción de la ‘Historia de Jerusalem’ de Jacobo de Vitriaco), dice que saura es serpiente, aunque la nomenclatura zoológica del amanuense es patatera, lla­mando tarantas, seps(sic) y ansibena a otras serpientes. La escasez de testimonios hace que valoremos más los valencianos: ‘la serp encanta / castiga saura’ (Roig, 1460) ‘saura, lo mismo que graccu­lus grajo’ (Palmireno, 1569) ‘saura: monedula’ (Pou,. 1575) ‘saura, grajo’ (Escrig, 1887). Es evidente que Roig no inventó las voces ornitoló­gicas que utiliza: saura, agui­lons, falcons, cadernera (ca­garnera), putput, etc. Casi homógrafa es ‘saurí: persona a quien el vulgo atribuye la facultad de ver lo que está oculto’ (Escrig, 1887).

Los catalanes documentan ‘saurí’ por primera vez en 1840; pero en idioma valen­ciano era patrimonial, figu­rando incluso en frases pare­miológicas: ‘un tort veu més que un saurí’ (Morlá, 1649). Del árabe ‘zuharí’ (resplande­ciente, del planeta Venus), el ‘saurí’ valenciano se asociaba al astrólogo y adivino; colecti­vo que gustaba de escenogra­fías teatreras donde no falta­ban calaveras y grajos. ¿Derivó ‘saura’ de ‘saurí’? Esperemos que la arabista fusteriana Barceló o el reve­rendísimo Arnau aclaren estas cuestiones (aunque es más cómodo digerir el potaje idiomático que remite Ca­taluña).

La nomenclatura zoológica valenciana es violada por la AVL. A los escolares, por ejemplo, se les enseña el lapo catalán ‘tauró’, cuando en idioma valenciano llamamos ‘tiburó’ y ‘taburó’ al escualo de gran tamaño.

De origen caribeño, el primero que la documenta en lengua valenciana es Ore­llana, en 1802, llamándolo ‘taburó’ al suponer que deri­vaba de un latino ‘tiburo’ que, por cierto, nunca existió en la lengua de Virgilio. El cultismo valenciano era res­petuoso con la ‘b’ del étimo, recogiéndolo los lexicógrafos regnícolas: ‘tiburó’ (Escrig: Dicc, 1887); ‘tiburó’ (Gadea: Voc. 1909); ‘tiburó’ (Fullana: Voc. 1921). Entonces ¿de dón­de viene llamar ‘tauró’ al ‘ti­buró’, como imponen los co­misarios del PP-CIU? Del ba­sural léxico de la Renaixença catalana, siendo Verdaguer en su ‘Atlántida’ (año 1877) quien usó ‘tauró’ por primera vez. Los colaboracionistas la adaptaron, siguiendo la con­signa de alejarse del español; y hoy, en el 2003, es obligato­rio en este Reino de fantoches que presumen de héroes.

Fuster estaba enloquecido contigo, Carme de la morería, al considerar que dejabas zanjada la catalanidad de la lengua valenciana en los siglos XIII al XVI. Al camisa azul se le caía la lleterola al ensalzar ‘tu estricto valor científico... admirable agude­za en el examen de datos indiscutibles y conclusiones diáfanas’ (Barceló, Carme: Minorías. Pról. Joan Fuster). ¡Vaya panda de gamberros culturales que estabais he­chos! Con tu admirable agu­deza en la interpretación de documentos llegas a la con­clusión de que es más científi­co llamar País Valenciano al Reino de Valencia en los siglos citados. ¡Qué pasa, tía! ¡Que las pragmáticas reales que manejas, los escritos de la Cancillería que analizas, las actas notariales que escrutas (con perdón), los procesos inquisitoriales que cotilleas ¿aluden alguna puñetera vez al ‘País Valenciano’? ¿Era Jai­me I presidente del ‘País Valenciano’? Exaltado, Joan Fuster afirma que ofreces datos indiscutibles sobre la catalanidad del idioma. Estoy de acuerdo con el falangista, son indiscutibles por la risa que producen; pues, luz de la Meca:

¿Dónde has leído que el cadí de Valencia Abenguarret ‘tra­duce del árabe al catalán’ la carta de Valldigna en 1298? (¡je, je!).

Afirmas, académica de la AVL, que la catequización de moriscos valencianos tropezó en el XVI con “el conflicto protagonizado por el catalán-castellano”. ¡Qué bolas metes! No respetas ni al rey de Valencia y te ciscas en los decretos reales. Tú sabes, Carme del jamalajá, que Felipe II nunca ordenó que se enseñara en catalán a los moriscos del Reino, sino en “lengua castellana y valencia­na” (Bib. Nac. Ms. 10388, f. 104,10 de mayo de 1595). Y el virrey habla de lengua valen­ciana, y el obispo de Segorbe sólo cita la lengua valenciana ¡no la catalana!

¿Y a ti, Carme, precisamen­te a ti que no reconoces la len­gua valenciana, te colocan en la AVL para defenderla? ¡Ay, Tarancón, Tarancón!

Joan Fuster te daría un beso en los morros, con bigote y lengua hasta la epiglotis, por haber culminado el pro­yecto catalanizador que soñó el Cipriano.

Diario de Valencia 16 de febrero de 2003

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