Don Mariñas del Real Potorro

Ricardo García Moya

La etimología, en ocasiones, asocia vocablos y personajes. Servidor, tras la escena de la vidente tetuda en Tómbola, asocia el potorro a Mariñas; pues él, con sólo rascarse la frente, fue quien provocó el didáctico show. Si la voz arraigara en idioma valencia­no habría que recordar a Mariñas como padre del présta­mo léxico, incluso nombrán­dole algo así como duque del Real Potorro o académico de la AVL. Por el 1898, el cáusti­co gallego tuvo en tierras valencianas el precedente de unos periodistas alicantinos, especialistas en asuntos del cuore. Entre sus firmas apa­rece un “Chimo Pollastre” en “El Cullerot, semanari de major circulació femenina en Alacant”. Sus redactores iro­nizaban sobre infidelidades, noviazgos truncados y amores interesados. La perspectiva cronológica y social muestra un mundo ingenuo, donde “una chica molt grogueta ,que se coneix que te algún vici, sempre que pasa no se quí per el referit taller, te que riures y comensar a ballar”. Otras puyas se dirigían a “les coristes” (similares a las famosillas actuales), que intentaban cazar adinerados señores; y a la solterita, “fadrineta molt guapeta del carrer del Sacrament”, que “ha tingut molts novios”.La sal gorda no faltaba, con alu­siones a las que iban tras “les botifarres”.

Así como potorro es de pro­cedencia tombolera-castella­na, el “pollastre”, de Chimo era valenciano de origen. Del latín “pullus” surgió el raro diminutivo “pullaster” que los humanistas valencianiza­ron como “pollastre”, siendo Joan Esteve quien documenta por vez primera el sustantivo en su diccionario valenciano-­latino de 1472 (Liber elegan­tiarum, 1489). La voz tuvo éxito y fue recogida por Pou, “pollastre” (Thesaurus. Va­lencia, 1575) extendiéndose por Cataluña gracias a las reediciones catalanas del Thesaurus y su lectura en la Universidad de Lérida. La voz pasó al castellano, aunque en un principio era extranjeris­mo que figura en el anónimo “ViajeaTurquia” (a.1578), junto a otras voces exóticas (estrada, fudro, menge, etc). Pasado el tiempo, autores como Clarín, Valle-Inclán o Pa­lacio Valdés utilizaron el va­lenciano “pollastre”, siendo incorporado al DRAE en 1869 (no 1924, como dice Coromi­nas).

En esa especie de Tómbola que era El Cullerot de Alican­te, se introduce un matiz dra­mático en abril de 1898. La amenaza de los yanquis sobre las posesiones españolas del Caribe se refleja en los llantos de la enamorada: “perque sen va a matar yankis (el novio), plora que es despepita” (El Cullerot, 23 juliol 1898). El 1 de mayo de 1898 aparecía un comentario sobre los barcos americanos forrados de hoja­lata: “Habana: Per molta por que fasen els barcos forrats de llanda, mosatros no em tenim. Estem preparats pera tot lo que vinga”. Por desgra­cia, los “Indiana”, “Brooklyn”, “Oregón” y com­pañía poseían un blindaje inexpugnable para la flota española. Los periodistas de “El Cullerot”, quizá por la deformación profesional que tenían de Ianzar bulos sabre amoríos falsos, crearon la sec­ción de “Telegrames de la guerra” con noticias como esta, supuestamente venida de Rusia: “Se diu per açi, que si els inglesos se alien en els americans, mosatros (los ru­sos) mos aliarem en els espan­yols; y atres nacions que també tenen interesos en aquells mars, també farán lo mateix”. Redactadas a vuela-pluma, dejaban ver cierto racismo ancestral: “els cho­dios de Chicago en Cuba”. En la misma plana -compartien­do espacio Marte y Eros-Chimo Pollastre murmuraba sobre el conflictivo “noviache (sic) de Ricardito” (que, obviamente, no era el Bofill)

Ahora viene más rollo, ¿pre­parados?: Ustedes habrán ob­servado la presencia de cier­tas morfologías pronomina­les, hoy perseguidas por In­mersiomán y el diario “Le­vante”, flabiolaire del IEC. Era el modelo adoptado libre­mente por el pueblo valencia­no a través de los siglos: “qui vos vol be”, “dónamos un bon día”, “vosatros” “pera els tres mos sobra”, “¡Dona, que mosatros no moseguem!” (El Cu­llerot, 1898). Tras sufrir múl­tiples acomodaciones mor­fosintácticas de los flexivos latinos, la construcción valen­ciana “mosatros” era tan váli­da como las adoptadas por otras románicas. En 1898 los valencianos ya no usaban el arcaísmo “nosaltres”, salvo para pedir limosna en los florales de Barcelona y satélites. El filólogo Fullana explicaba que “nosaltres (nos-alteros) fon substituida per nosatros, no per corrupció, sino per ver­dadera evolució” (Ens. llengua valenciana, 1926, p.103). Más claro lo deja en su gramática: “pronoms: nosatros, mosa­tras... vosatros” (p. 214). Ya en el Medievo, Corominas locali­zó ejemplos de “nosaltros” y “vosaltros” en autores como Eiximenis; incluso con la des­aparición de la líquida, “nosa­tros”, en 1469 (DECLLC).

Si analizáramos la aburrida evolución de “nos alteros” (nos altros > nosatros > mosatros) huirían los lectores del DDV, pero el proceso es sencillo. En 1650, fray Pere Esteve de Denia usaba estos pronombres: “morir y a nosaltros redemir...no seguix­cau vosaltros” (Mercader: Vi­da P. Esteve, 1677, pp.124, 370). En el mismo siglo, en carta que encontré entre la documentación valenciana robada por Cataluña (secues­trada en el mal llamado Archivo Corona de Aragón, es infinitamente más valiosa que la depositada en Salaman­ca; aunque el Bloc y el diario “Levante”, catalaneros, no la reclaman); bueno, pues en la citada carta y en la bella cali­grafía barroca del secretario de la Generalidad, leemos: “pero sent en nosatros”. El escrito acaba con solemne fór­mula: “Com la Christiandat ha menester. Valencia, y Dehembre a 11 de 1696. Los Elets dels tres Estaments del Regne de Valencia”. El “nosa­tros”, igual que el gerundio “sent” y la conjunción “pero”, confirman que en la fosilizada prosa cancilleresca también se respetaba la separación de lenguas (en catalán sería: “peró essent a nosaltres”). La evolución pronominal se ha­bía completado hacia el 1700, como demuestra el uso de mosatros en la mejor novela valenciana del XVIII: “y mosatros ham de esclafar tarrosos” (Galiana: Rondalla l768, p.78).

Si Mariñas del Real Potorro leyera este artículo (hipótesis difícil, por el comi­sariado lingüístico que acojo­na y controla la academia de catalán Canal 9); pero supo­niendo que llegara a sus manos, se preguntaría en qué idioma estaba redactada la prensa alicantina del XIX. En el bilingüe “El Amic del Poble” de Alicante hay res­puesta: “...daremos a conocer a nuestros lectores la novela escrita en valenciano expresa­mente para El Amic del Poble” (Alacant, 9 de Abril 1899). En ese idioma no figu­raba “potorro”, pero sí el neu­tro lo: “lo que te vullc”; la ch: “chicot”; y mil morfologías ahora prohibidas: eixemplar, mentres, vixc en tú, mos des­pedirem, semanari, armela, etc.

Diario de Valencia 12 de enero de 2003

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