Dos payasos en el siglo XV: “duel” y “amb”

                                                   Por Ricardo García Moya

Cocinado por Milà i Fontanals (como luego veremos), el sofrito latino duel ha sido introducido por la inmersión como si fuera una voz tan valenciana como samaruc; pero duel no existe en idioma valenciano. Lo más parecido que encontramos es duell, que significa piquera o agujero en tonel de vino, no combate real o metafórico entre caballeros, políticos o equipos de fútbol.

EI duelo se regulaba por fueros: "Batallers han de ser iguals, y com dehuen ser medits" (Ginart: "Repertori de Furs", Valencia 1607, p. 28). Los contendientes podían sacar un brazo fuera del campo de honor sin ser sancionados por los jueces, "encara que traga un membre fora lo camp, pot usar aquell contra son adversari"; pero no debían gesticular ni hablar, "en lo camp, ningu pot fer senyes, ni parlar" (id.). AI duelista se le denominaba bataller o combatidor, estipulándose "com se deu vestir y quines armes deu portar". EI duelo se Ilamaba desafiu en idioma valenciano: "Desafius nos poden fer en secret. Desafius se deuen fer segons forma de fur" (p. 76). Respecto a la voz dol, equivalía al castellano duelo o luto: "per mort" del Rey, pera dol quatrecentes Iliures" (p. 80).

EI marketing del Institut d'Estudis Catalans vende duel como voz clásica. Según Corominas, se documenta en el XV, pero misteriosamente sólo se en- cuentra en el Curial, y no fue usada por otro literato del XV, ni del XVI, ni del XVIII... Aquí conviene recordar que los investigadores desconfían de textos que muestran anacronismos léxicos o históricos. Por ejemplo, si en el "Repertori" de Nofre Ginart, publicado en 1607, leyéramos: "Ferraro diu que UV vol cremar lo Micalet", desconfiaríamos de la antigüedad del libro. Pues ídem de ídem sucede con el duel que Corominas remonta al 1450.

Tenemos la forma duellum (guerra o combate) en textos latinos; pero duel no existió en idioma valenciano, y ya pueden los inmersores buscar con lupa en Martorell, Fenollar, Pou, Ros o Galiana. Y todo indica que tampoco existió en catalán, pues es sospechoso que sólo aparezca en el "Curial e Guelfa", novela de autor anónimo que emerge entre la niebla nacionalista que rodeaba a Milà i Fontanals, erudito del Penedés que inventó el truco de Ilamar dialecto occidental catalán al idioma valenciano en 1861. Ahora comprendemos que en el Congrés de Filología de 1991. el paleógrafo Jaume Riera afirmara que el "Curial" era un pastiche escrito en el XIX por Milà i Fontanals, experto en literatura caballeresca y provenzal. Por meticuloso que sea el fraude, pasa como en el "Ben Hur", de Wyler.

Millones de dólares para reproducir la Roma de Nerón y te sale el extra patoso con reloj en la muñeca. De modo similar, como si fueran los hermanos Tonetti, en el "Curial" irrumpen antes de tiempo dos vocablos haciendo el payaso: duel y amb. Con lupa o microscopio traten de hallar la fantasmal preposición amb en otro texto coetáneo, pues fue en la segunda mitad del siglo XIX cuando los amigachos de Milà -como Pin i Soler- comenzaron a introducir esta preposición de bricolaje. EI activo Gulsoy, miembro del Institut d'Estudis Catalans, aportaba en 1965 el testimonio de los amb del "Curìal" para legitimar el barbarismo. Estos enredadores debieran estar rumiando el "trágame tierra", pero sucede todo lo contrario; la Enciclopedia Catalana sigue editando libros donde ofrece como paradigma de preposición clásica el amb del Curial (Segarra, M.: Hist. Norm. catalana. Barcelona 1985, p.166).

Los Tonetti léxicos del XV, duel y amb (fraudes léxicos del XIX), son estrellas invitadas y permanentes en las academias de catalán Canal 9 y Punt 2. Los locutores fingen naturalidad al pronunciar duel y amb, pero no se dejen engañar, son vocablos inexistentes en idioma valencíano. Todo está al revés. Los que defienden las señas de identidad y la lengua son expulsados como delincuentes por agentes de una autoridad digna de las paradojas inversas de Lewis Carroll.

Hay más payasos en el circo léxico del Institut d'Estudis Catalans. Uno de los más impactantes por su vestuario estrambótico es assutzena. No me negarán que lo han puesto guapo con la s sorda y el grupo consonántico tz. ¿Procederá del hebreo cabalístico o de algún manuscrito de Paracelso? ¿Estará documentado en Ausias March? Pues no, el payaso "assutzena" es otro intruso en la lengua del Reino, ya que la tz y la s sorda son pelucones puestos por los filólogos barceloneses en el siglo XX para diferenciarse de los romances hispánicos. Corominas apenas halló documentación sobre el sustantivo, pero conocía la forma valenciana. En 1935 su amigo Giner March le escribió desde Xixona diciéndole que allí siempre se pronunciaba y escribía asuséna, con s sonora y sin el churrigueresco tz. Este dato lo despreció el etimólogo catalán, de igual modo que el açucena recogido por Escrig en su diccionario valenciano de 1851, o "la azucena fragant", de las poesías valencianas de Escoriguela, en 1794.

La actuación de los aplaudidos payasos léxicos duel, amb y assutzena se prolongará en los recintos habituales (Universidad, Generalidad, Cajas de Ahorro...) mientras la Iluvia de millones del contribuyente inunde el circo inmersor. Después, recogerán bártulos y cruzarán el Cenia.

                                         Las Provincias 30 de mayo de 1999

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