El feo, el malo y Gustavo Bueno

Ricardo García Moya

En quansevol baralleta en mosatros, el colaboracioniste mos puncha en el cuento (sí, cuento, en valenciá) de que totes les universitats del mon ampa­ren la teoría de la unitat de la llengua. Y te raó, si sustituís mon per montó. Los claustros están formados por seres condi­cionados por factores extralin-güísticos. En la Universidad de Valencia, por ejemplo, abundan especímenes como Antonio Briz, catedrático de Lengua Española que mide palabras y todo lo en­cuentra 'chupi´ en su Universi­dad (no siga que li unflen a bascollaes per lo de la llengua impe­rial). Lo malo es que Briz tiene profunda vocación congresista, y allí donde va divulga los sobados tópicos (progresismo = catalanismo;    indiferencia + intolerancia = derecha y valencianismo). También lamenta la "torpe acción de políticos ajenos a la lin­güística y ciertos pseudofilólogos" que provocan el conflicto lingüístico. Es decir, el filólogo Carod sería el político idóneo.

Sin brizna de originalidad, Briz pregona en Valladolid que: "en la Comunidad Valenciana no existen trabas políticas, ni ideo­lógicas ni legales... para el uso del valenciano"; enalteciendo la labor de "radio y televisión valencianas". Para Briz sólo exis­ten 'catalán y español' como len­guas oficiales, y así lo dice en Castilla, al mismo tiempo que cita al 'español levantino' y el habla 'churra'. ¡Ay, Briz! Los adjetivos de connotación racista o denígratenos déjalos para esos pseudofílólogos que desdeñas; pero tú, briznoso Briz, doctor en lengua y diplomacia, ¿no puedes hallar sinónimos para dignificar al valenciano que habla español, sea con influencia aragonesa o murciana? No seas vulgar y no califiques de 'churra' el habla de tus alumnos de Requena o Almoradí. La delicadeza que muestras hacia los catalaneros (no els tindrás poriga, ¿eh ?) no debes compensarla aplicando adjetivos germanescos a minorí­as indefensas: lo de 'habla chu­rra' es similar al 'habla charnega' de Barcelona o 'maqueta' en Guipúzcoa. Tú sabes que la poli­semia de churro lo impregna de inhumanidad: borregos churros, churro grosero, churra pollina, churra o diarrea, churre o inmundicia; incluso en Cataluña llaman 'xurramandusca' a los maleantes. Ambiguo Briz, no hieras a nadie llamándole “chu-rr@” Da ejemplo, deja la germanía y usa la riqueza del español.

Adoctrinando sobre 'pragma-gramática', la churra o los intole­rantes lingüísticos, el filólogo turista Briz -que no para en torreta-, vuela de Moscú a Tucumán y de Sevilla a León. Sin gastarse un ochavo de la sol­dada, estos misioneros del cata­lán recorren las universidades del mundo evangelizando sobre la `unitat de la llengua´ a caribes, yanquis y yonquis, sudacas, moros y morenos, churros, maragatos, cafres, madrileños, maquetos, charnegos y chuetas, trompeteras y proxenetas sin graduación (lo ves, Briz, qué horror fascista de enumeración). Al poco tiempo llega la cosecha cucurbitácea. En la Universidad de León -ciudad donde Briz derramó sabiduría- tenemos al rector Julio César Santoyo, filó­logo de prestigio indiscutible en su despacho. El magnífico Santoyo, en `Traducciones y reflexio­nes sobre la traducción', con rara sintaxis, enseña: `la primera tra­ducción conocida en la Península de los Dictorum de Valerio Má­ximo, que firma el mismo fray Antoni Canals, hubo de termi­narse antes del 10 de diciembre de 1395- Canals asegura que la suya no es la primera versión de esta obra al catalán, ni siquiera quizá la segunda' (p-4). ¡Ojo al dato! ¡Qui mentix o s'asvara es el Retor d'una d'eixes universitats del montó! Este monyicot es tant atrevit que fíca la pota dasta el melic.

Cualquier pseudofilólogo de los que desprecia Briz sabe que Canals se burla del tosco catalán en 1395, y declara que su traduc­ción la efectúa en lengua valen­ciana. La monyicotá del rector trapatroles es manifiesta, pues reproduce el texto de Canals suprimiendo lo de 'lengua mater­na valenciana' del original de 1395, Además, al no tener ni meretriz idea, Santoyo escribe espardenyaes como `foro larg´ donde el manuscrito de Canals dice `fort larch'; es decir, `fort y llarc´ con la característica conso­nante velar sorda final. Otro malo, el loado Sanchis Guamer, propagaba por la Universidad del Bloc que el ensordecimiento de 'g' era vició de 'les classes populars de la ciutat de Valencia' (Gram. p. 96) Guarner siempre fomentaba el odio y desprecio contra el proletariado de Valen­cia y su huerta ¡Hiá que vorer quines baixees fea este colaboracioniste per un moset d'abaecho en sebeta!

Además del feo y el malo, siempre ha existido el rebelde bueno, el que no humilla testuz y defiende conceptos adquiridos con imparcialidad y raciocinio. Agazapado en su cubil ovetense, escandalizando a la progresía beatorra y comisarios culturales, el catedrático Gustavo Bueno escudriña la sociedad y, al mismo tiempo, fulmina cual basilisco las cursilerías de exquisitos pedan­tes: el pensador domesticado Ma­rina, la Julia Otero i Caffarel, el filólogo-boxeador Ramoncín, la divina   Etxedesvarría,   etc. Creador del materialismo filosó­fico, Gustavo Bueno analiza en el ensayo 'La esencia del pensa­miento español' (Oviedo, 1999), los problemas sobre lengua y sociedad, tratando sin titubeos ni briznas oscilantes sobre los que 'hablan gallego o valenciano o vasco' (p-9), El catedrático Bue­no, que tanto prestigio ha dado a la Universidad de Oviedo, argu­menta con conocimiento de causa sobre 'los idiomas regiona­les, tales como el gallego, el cata­lán, el valenciano o el vasco' (p. 11). ¡Qué escándalo! ¡Por las cogorzas del Sabina y la normali­zación de Apocalipsis Camps!, ¿dónde vamos a parar? Pues sí, Gustavo Bueno no tiene miedo en llamar idioma valenciano al ídem, pues no es un ignorante como el rector Santoyo, o un bea­tífico Briz que todo le parece pluscuamperfecto, pese a la opre­sión del fascismo expansionista catalán en las universidades valencianas.

Gustavo Bueno posee erudi­ción para hablar de la sintaxis de Berceo o el léxico del manuscrito ovetense de 'Los doce sabios', mientras hace bolillos conceptuales con el senequismo o el Lucidario de Sancho IV Es un pozo con fondo de sabiduría de Llull, Eiximenis, Luis Vives, Kant, Ortega, Zubiri…; y con tal autoridad declara que `Eiximenis´ escribe en valenciano' (p.l3). Hace falta tenerlos de plutonio para defender esta verdad en 1999 (amablemente me lo ratifi­có el pasado jueves, 4 de noviem­bre de 2004), pero es que el filó­sofo sabe que el propio Eiximenis declaró en 'Art de ben morir' que lo escribía en lengua valenciana.

La independencia de Gustavo Bueno y su honradez intelectual le inmuniza de adherencias exógenas al hecho documentado. Per desgracia pera mosatros, si el Retor de Lleó, que sap algo de romániques, fa faena d'embruta-papers d'Eliseu Climent, ¿quina autoritat poden tindre en idioma valenciá les universitats del montó: Tananarive, Milwaukee o Yokohama?

Diario de Valencia 14 de noviembre de 2004

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