EL OCCITANO: PESADILLA DEL IEC

Por Ricardo García Moya

Como disco  rayado, el Institut d'Estudis Catalans repite que si valencianos y catalanes se  entienden es por la unicidad de la lengua, teoría que no aplican al norteño Languedoc.  EI texto que sigue es occitano y, según el citado IEC, no es catalán ni dialecto del mismo: "Xavier Deltour es un jove qu’a pas encara complits los vint ans. Nos presenta un mestre libre, I’istoria de l’Aquitania dins tot son ample istoric e geografic” (Lo Gai Saber. Revista de I'Escóla  Occitana, Toulouse 1996, p. 206).

Salvo discrepancias ortográficas que, según el IEC, no tiene importancia ¿Verdad que se entiende bastante? Pues el IEC no quiere saber nada sobre la unificación con el occitano, ya que si aplicaran la teoría de la expansión idiomática de norte a sur tendría que aceptar su dependencia del Languedoc. EI terror que inspira en el IEC una reacción cultural de Occitania, y la consecuente reivindicación del catalán como dialecto occitano o lemosín, explica la invención de algunas normas y vocablos para diferenciarse del incómodo pariente.

En occitano, por ejemplo, utilizan la CH y escriben "lo servici" (p. 209), pero apenas usan apósfrofos y pronombres enclíticos unidos al verbo. Casualmente, el IEC suprime la Ch y el artículo lo,  dando  preferencia a servei sobre servici; además, incrementa los apóstrofos, los enclíticos y camufla vocablos con aparatosos dígrafos consonantes: tj, tl, tm, tx, tll, etc. A nosotros no nos importa que el catalán quiera ser idioma y no dialecto lemostn; pero, cuando el inmersor esgrima la consigna de la científica inteligibilidad de valenciano y catalán, podemos preguntarle a qué idioma pertenecen estas frases occitanas: "Aqueste cop, me pensi, deu ésser seriós. Per formar un adjetiu a partir d'un substantiu. Mentre que d'unas mans expértas, adòba dins un vas lo ramelet de flors que li a portat" (Revista d'Escola Occitana,  número 461,  1996). Incluso  puede  dejarle  perplejo con este refrán de Pepín d'Oc, en occitano, claro: "Amic de I'or, òme sens còr” (p. 196).

Es obvio que no supondría enriquecimiento cultural que los occitanos de 1997 normalizaran Cataluña con su lengua, de igual modo que ésta tendría que respetar la singuláridad idiomática valenciana. Pero no es así, pues la inmersión introduce caprichos del IEC (pilotaire, plànol. penyal, tipus,  globus, etc.) y deforma vocablos autóctonos con sus normas. Así, el loado Diccionario crítico  etimológico del Doctor Corominas utiliza como fuente la obra del valenciano Martí Gadea -"por ser tesoro riquísimo de la lengua", según  Corominas- pero su léxico es saqueado e incorporado al catalán tras sufrir violencias morfológicas. Prueba de ello es yue al introducìr originales de Martí Gadea en el ordenador, activando el Corrector de catalá Word Ver observamos que las diferencias respecto al catalán son similares a las que daría el occitano o el aranés.

Martí Gadea nació en 1837 cerca de Cocentayna, de donde Ilegan noticias de las trastadas filológicas del Ayuntamiento local, pues escriben us esperem amb serveis, globus. meva, tipus (Boletín de la Casa de la Juventud). EI contraste entre el auténtico valenciano de Cocentayna y el catalán es notable; por ejemplo, Martí Gadea escribía Penyó d'Ifach, no penyal; y habría ironi- zado en su Burrimaquia sobre el vocablo plànol; palabreja del IEC que encandila a los normalitzats, como vemos  en  la  exposicìón cartográfica de la Beneficencia. En lengua valenciana y para Martí Gadea, Fullana, Escrig y Llombart la representación gráfica o delineacìón de terreno, casa o ciudad es el pla, no el plànol.

De igual modo, el pilotaire habitual  en  los  inmersionistas de Canal 9 es un barbarismo equiva- lente a xuflaire (en valenciano, chufer), drapaire (draper, en valenciano) o trabucaire (en valen- ciano, trabuquer). Es construcción más cercana a la gallega que a la valenciana y, con idéntico criterio, el eufórico IEC podría inventar voces como futbolaire para no compartir el castellano futbolista (en valenciano, futboliste). Si hiciéramos como en Cataluña, donde se toma como paradigma el barcelonés, escribiríamos "chugadors de pilota”; pero el complejo de inferioridad nos convierte en juguete de la ìnmersión. Cuando el Reino no estaba pisoteado por los medios catala- nes, Miguel Serres escribía en lengua valenciana (y así lo declaraba) con esta ortografia: "Si fossen homens, chugadors” (Torre, Fiestas, Valencia 1667, p. 261).

Apostilla final: los miles de universitarios que se manifestaron el Viernes 13, han dinamitado la inmersión. EI nosaltrismo que les torturó desde la EGB no ha podido con ellos. ¡Qué placer daba oír en sus voces los pronombres mosatros y vosatros! Han mantenido la herencia idiomática, pues Carlos León ya escribía nosatros en 1789, de ìgual modo que Martí Gadea o el académico Fullana (lástima que algunos se avergüencen de voces tan valencianás como sigles, mosatros, etc.).

Ahora, tras el Viernes 13, el Institut d'Estudis Catalans tiene dos pesadillas: una, al norte, con el inquietante occitano del Languedoc; otra, al sur, con la inesperada irrupción de la juventud del Reino de  Valencia,  que  ha  dicho basta a la extrema derecha catalanera y expansionista. Ellos quizá no valoren su importancia, pero son la nueva generación que sustituirá a las veteranas valencianas que lucharon en primera línea sin retroceder ante la burla, el desdén, la incomprensión y el desprecio  de los  colaboracionistas.

Las Provincias 23 de Junio de 1997

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