EL PENDÓN DE LA ROQUETA Y LAS CARAS DE BELMEZ

Por Ricardo García Moya 

Lo siento, pero no puedo ocultar por más tiempo los datos que localicé en el Archivo Histórico Nacional: el pendón de la Roqueta era auténtico. ¿Por qué confieso ahora, en vísperas de las elecciones municipales? Por motivos de conciencia. El colesterol me ha subido a 290 y, ante el riesgo de sufrir una hemiplejia que me impida comunicar el descubrimiento, descargo mi responsabilidad.

Las inéditas noticias se remontan al año 1640, cuando en un proceso se descubren las andanzas fray Joseph Sánchez, religioso del Convento de San Vicent de la Roqueta en Valencia. Este fue el auténtico pendón de la Roqueta, ya que en compañía de una tal "Athanasia, donceIla, natural de Valencia y que vive en la calle Ruzafa, junto a la calle del Embajador Vique", se dedicaba a prácticas esotéricas condenadas por leyes divinas y humanas.

El fraile es calificado por los fiscales como "sacathesoros", interesante rama de la hechicería que contaba con abundantes especialistas en el Reino. EI pendó de la Roqueta trabajaba en equipo junto a "fray Benito, que Ilevaba un libro de exorcismos y echaba agua bendita con un isopo; y el padre Sebastián, que tenía un lignum Cruzis en las manos"   (A.H.N.,  inq.  Leg.  527). Formaban lo que ahora Ilamaríamos un bloc de progrés.

Fray Joseph sospechaba que las baldosas  del  convento  ocultaban oro y joyas. Según cuenta el ambicioso fraile, reunió a sus compinches dentro de la celda para que le ayudaran  a  descubrir el tesoro. Cuando las mujeres miraban la redoma del conjuro y musitaban la oración de San Julián, Athanasia de Ruzafa observó que "estaba acechando otro religioso, el Mayoral de ellos, tras la puerta". EI bloc de progrés formado por el pendó de la Roqueta, Athanasia y los frailes sacatesoros "amenazaron al mayoral con matarle si decía cosa alguna". Los fondos reservados bajo el suelo eran algo serio, y los amigachos del pendó eran capaces de enterrar bajo cal a cualquier persona que amenazara el negocio.

En la delirante historieta aparecen personajes como el rector de Cuart y “Antonio Sánchez, natural de Consentayna Reyno de Valencia, estudiante gramático".   EI conjuro del pendó de la Roqueta fue estéril, ya que "cavaron dentro del convento y no hallaron nada". Pero no hay que escandalizarse por las ovejas descarriadas como el pendó de la Roqueta; en la iglesia siempre ha existido una minoría insignificante de religiosos que sucumbieron a las tentaciones mundanas.

Hoy, por ejemplo, acabo de recibir un panfleto de los curas catalaneros que gozan de las subvenciones (¡y, ojo al dato, se Ilaman "Capellans de la Mata de jonc", je, je!) La obsesión mística que les motiva es catalanizar el Reino de Valencia; para ello, desde el 28 de febrero, en el Congrés Jaume I de Psiquiatría (perdón, de Teología), con ayuda del teólogo (?) Antoni Ferrando, catedrático de catalán, Joan Francés Mira y Lluís Duch, "monjo de Montserrat" tratarán sobre "la construcció del País Valencià conscient".

EI panfleto, escrito en barcelonés del régimen, dice: "desensís i fins tot de racúnia, alenat; mentre aquest desenvolupament del País, etc.". Estos son los modernos pendóns de la Roqueta, amarrados al piló felipista a través de innumerables hilos, etc. Ellos no pretenden que la sopa Ilegue a Ruanda o que el 0’7 alcance a Etiopía; sus demandas de subvenciones a las Generalidades del eje son para catalanizar y envenenar al pueblo valenciano.

En el siglo XVIII, los curas díscolos no solicitan pelas a Pedraza o Romero (ni tampoco a sus antepasados, que posiblemente estarían con los botiflers castellanos de fallas en Xátiva) . La solicitud era similar a las dirigidas al rey para pedir una prebenda; así, el modelo utilizado por fray Vicente Ximeno de Valencia, decía: "A Belcebú, príncipe de los demonios, yo te pido mes de seis mil ducados para pasar con alguna decencia está mi vida. Espero las respuestas hoy" (Arch. Hist. Nacional, leg. 6890). La instancia, rubricada con un familiar "Vicente, que tú sabes", no tuvo efecto crematístico, a pesar del respeto del fraile con el Maligno.

Vicente ponía  la  misiva  "en   la ventana de su celda a la parte de fuera por espacio de tres o cuatro noches, y a la mañana abría la ventana por ver si encontraba respuesta". Las demandas de estos "capellans de jonc y tarquim" no se limitaba al money. EI mismo Ximeno, "estando en su celda, sólo Ilevado del sensual apetito, Ilamó tres veces al demonio para que viniese en figura de mujer, pero nunca vio cosa alguna".

Respecto al otro pendón  -el mal llamado de la conquista- vulgar trapo mutado de estandarte jaimino por el fantasioso Beuter en 1538 (hasta entonces, ningún documento menciona al citado desperdicio de la Roqueta) debe tener propiedades paranormales como las caras de Belmez; aquellas que surgían y desaparecían en los muros de una casa andaluza. En el panfleto repartido por el Bloc de Progrés, con dos reproducciones del falso pendón de la conquista, se parecía un hecho parapsicológico: la odiada frase "Año 1238" -por estar en castellano- que ocupaba la parte superior del trapo ha desaparecido; se ha esfumado cual materia viva, burlando leyes químicas y físicas.

Yo, pasmado como el Guerra, me limito a describir el portento ¿causas de la volatilidad del escrito en casteIlano? Algún exorcismo del Riutort, rogativas dels capellans de la Mata de Jonc o, lo más probable, un caso de "poltergeist". Pero lo dicho, ahora ya saben el Bloc y Lerma que tienen un verdadero pendó de la Roqueta, auténtico y se Ilamaba fray Joseph Sánchez.

Las Provincias 11 de Marzo de 1995

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