El `rigodó´ de Desenvolupament Camps

Ricardo García Moya

Frente a los filólogos de trin­chera, mártires de la LOGSE, tenemos los que anidan a la sombra del poder. Onerosos pa­ra el pueblo, no siempre son malignos; Nebrija, por ejemplo, ofreció su ciencia al servicio del imperio castellano. Lamenta­blemente, entre los pactos de lingüistas y gobernantes existe uno ideado para aniquilar el idioma propio: aquel del PP-CiU, que Camps mantiene por inercia sonámbula. ¿Resul­tado? Ascensión y su academia estrangulan el idioma valencia­no, cortando hasta el mínimo brote neológico. Un ejemplo: los textos que autoriza Desenvolupament Camps (el catalá “desenvolupament” equival al valenciá, “desarrollament”) só­lo recogen “rigodons”, así de bestia y en plural. El IEC niega la existencia del sustantivo “rigodó”, singular, en idioma valenciano. Si su hijo escribe “rigodó” en un examen será víctima del comisariado; y si usted reclama, ¡uf!, primero le dirán que usted no es filólogo; a continuación, ofendidos, le explicarán que todo lo que enseñan está avalado por el cientifismo filológico y “per totes les universitats del mon”. Si insiste, comprobará que lo del diálogo es para las pancar­tas de la Bardem; pero supon­gamos que el comisario se ha fumado un porro y está tole­rante. ¿Sabe qué autoridad esgrimirá? La de Corominas que, en este caso, dice: “Rigo­dons, 1ª doc.; Lab. 1864… que per fugir de donar-li la forma singular en –on, posa rígodons asoles en plural, y aixína huan fet els diccionaris posteriors; diu AlcM que també s’usa en singular rigodó; pero no hue sentit may” (DECLLC). Espero que no se asusten de la traducción a la morfosintaxis valenciana anterior al fascismo catalanero (ho+han > huan; ho+he > hue); pero, a lo que íbamos: Corominas afirma que no conoce “rigodó” en catalán, pero oculta su existencia en va­lenciano: “rigodó” (Escrig, 1871); “rigodó” (Fullana, 1921) “rigodó” (DRACV 1997).

El galicismo valenciano “ri­godó”, el castellano “rigodón” y el catalán “rigodons” perte­necen al grupo de neologismos incorporados a las lenguas his­pánicas entre 1850 y 1930. La obra ‘¡Chofer, al Novetats!´ (Valencia, 1925), ofrece varios que han sufrido mordiscos de Camps. La comedia está am­bientada en los felices 20, cuando una incipiente burgue­sía de funcionarios, rentistas y comerciantes gozaban de los primeros coches, el blanco y negro de Charlot, el encanto de las coristas y el champán cabe­zón. Al no existir Canal 9 ni Desenvolupament Camps, los protagonistas usan lengua va­lenciana auténtica: “pots mar­carte un rigodó” (p.12). El au­tor critica a los que se aver­güenzan de su propio idioma y, con prosopopeya, hace hablar al jardín de los Viveros: “yo porte la cara neta / y vist lo mes elegant, / y dins de mí, hasta vergonya / es el parlar en valenciá” (p.10) El dramaturgo emplea voces de morfología moderna: “talla l´abaecho” (p.12), “la fachá” (p.15) “els teléfonos son hui…” (p.15). Tam­bién aparecen neologismos in­teresantes: “segur que mos prenen per dos curdes” (p.12). Dicen que lo de “curda” ó bo­rrachera vendría de la analogía con el vino sin bautizar o “turco” (turca > curda); pero el va­lenciano “dos curdes” señala­ría galicismo (courge, calaba­za). De Francia también llegó “chofer” (chauffeur), que daría título a la comedia: “¡Chofer al Novetats!”, con los correspondientes signos de inicio y fin de la frase exclamativa; recurso que Desenvolupament prohibe a los valencianos.

En 1925 estaba de moda via­jar en “camarot d’un trasatlántic” (p.6), algo que no puede escribirse en 2004 (Camps sólo admite “cabina” en lugar de “camarot”, obedeciendo al IEC). En la comedia, los valen­cianos intentan gozar de la vida; “portava la meua dona a algún espectácul” (p.3). El cul­tismo “espectácul” derivado del latín “spectaculum” había arrinconado la corrupción “espectacle” que, por orden del IEC, impone Camps. El cinematógrafo era novedad en 1925, aunque uno de los prota­gonistas declara que “m’adormen les películes” (p.12). El sustantivo “película” apareció hacia 1850 en las románicas peninsulares y en 1909, escri­tores catalanes como Víctor Cátala mantenían la grafía “película”, sin la geminada de Pompeu. En idioma valenciano es la única morfología: “pelícu­la” (Escrig: Dice. 1871); “atra vega en les películes” (Rosell: Eixos cines, 1918); “película” (Fullana: Voc. 1921); “Aixó dels arguments de les películes” (Peris: La peixca de la ballena, 1926); “película mig muda” (“Comité paritari”. N.T, Valen­cia. Valencia, 1931); “película, películes” (DRACV 1997). Los diálogos son auténticos, aleja­dos de la jerga de Canal 9. Así, la frase: “a vore cap ahón cau el globo” (p.6), los comisarios de Desenvolupament Camps la convertirían en: “a veure cap a on cau el globus”, que no es lo mismo; y la espontánea “¡Lo que tu vullgues, chato!” (p.3), la maquillarían como: “El que tu vulguis, xato!”, falseando la grafía del adjetivo arraigado en idioma valenciano: “ma mare ra la Chata” (Martínez, Pasqual: Nelo el Tripero, 1792); “quedar. Chato tota la vida” (Bernat: Un ensayo fet en regla, 1845); “ahón no poden viure els chatos” (El Tabalet, 1847); “en lo nas chato” (Arnal: L’agüelo del colomet, 1877); “m’ha paregut chata” (Escalante: El agüelo Cuc, 1877); “es la meua chateta” (Colom, J.: El sant del agüelo, 1882); “chato” (Fullana: Voc. 1921); “¡Chatet meu!” (Peris: La bolcheviquí ,1932). En cata­lán, el IEC ha reintroducido el arcaico galicismo “camus”, que compite con la corrupción “xato” .

Cerca de mi casa, aprove­chando las elecciones europeas, han emporcado el paisaje con letreros en catalán: “Ens agrada Europa”, que en valen­ciano sería: “Mos  agrá Europa”. El apócope que nos diferencia del castellano-catalán “agrada”, y el pronombre “mos”, son realidades evoluti­vas de la lengua valenciana, de igual modo que el adjetivo “lluntanes” o el adverbio “raere”, presentes en el texto de 1925: “¿Qué mos conta?” (p.3), “el dec tindre yo raere” (p.1), “patint en terres Iluntanes” (p-5). Pero toda sin­gularidad lingüística o cultural es aplastada por catalaneros y alicantineros. La finalidad es aniquilar Valencia, aprove­chando la colaboración de un Desenvolupament Camps que baila “rigodons” con los colabo­racionistas desde sus años de Inmersiomán. Al pueblo, como dice la comedia de 1925, “l´enganyen com a un chino” (o “xinés”, en el catalán de Camps). Por ejemplo, en la Universidad de Alicante se obliga a memorizar “Estudis d´historia cultu­ral” de Joan Fuster, editada por la Universitat Jaume I de Castellón. Entre ñoñerías pro­gres, el caníbal de Sueca repro­duce un texto de 1636 del catalán Cisteller: “los valencianos, que los más son bilingües, sin que se hagan estorbo en la pro­nunciación de las dos lenguas, catalán y castellano” (p.139), Como buen fascista Fuster altera el original que, clara­mente, dice: “las dos lenguas, valenciana y castellana” (f.28), y pueden comprobarlo en la reproducción del texto de Cisteller en “Historias del idio­ma valenciano” (p.96), ladrillo que no ha subvencionado Desenvolupament. En fin, el “rigodó” de Camps y Ascensión tiene ritmo de sardana.

Diario de Valencia 30 de Mayo de 2004

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