El `txorlit´ de Pascual, de la RAE

Ricardo García Moya

El diario “Levante”, flabio­laire del IEC, sigue ofertando el cientifismo filológico cata­lán, cual que Carlos Jesús con su Raticulín. La enésima reencarnación del Yahvé idio­mático la anunciaba así: “Un miembro de la Real Aca­demia Española defiende la unidad de la lengua en Valen­cia” (Levante, 11/12/02). El prenda no es otro José An­tonio Pascual (je, je!), coau­tor del Diccionario critico eti­mológico castellano e hispá­nico (DCECH); causa de su admisión en la RAE y, tam­bién, de alabanzas al “rigor investigador logrado con el mejor estilo del método hipo­tético-deductivo” (El País). Pero, académico Pascual, el ser coautor también te hace responsable de lo negativo que contenga, y hay mucho; especialmente sobre el valen­ciano. Dices, por ejemplo, en relación a un vocablo: “el valenciano Joanot Martorell afirma en 1437 que en cata­lán lo conocían ya hasta los muchachitos” (DCECH, t. IV, p. 634). No, Pascual, eso es mentira; lo de “catalán” es un pegote añadido por vos­otros. Ni Martorell ni ningún “muchachito” valenciano del XV dijo que su idioma era otro que el valenciano; y, como sabes y callas, así lo declaró el novelista.

Como te tomas confianzas hasta el punto de negarnos el idioma, te trataré cordial­mente. Dime, Pascualet: ¿ en qué palimpsesto hallaste la titulación medieval de rey “de Cataluña, Aragón, Ná­poles” (V, p. l22). Olvidas el nombre de Valencia y sitúas a Cataluña en lugar preemi­nente; basándote, quizá, en aquello de “el burro delante...”. Falseas el protocolo, que era el de “Rey d’Aragó, de Valencia...” (ACA. Cortes reala, n. 3280, 15 abril 1328); y, sistemáticamente, eliminas el titulo de reino para Valencia, divulgando otro ficticio: “panolla en Valencia, panotxa en el Principado” (t. V, P. 603). Has­ta el catalán Francisco de la Torre, en 1667, comentaba que el Reino de Valencia, “con la voz sola de Reyno se entiende comúnmente” (Torre: Reales fiestas, 1667, p. 124). Este poeta, traductor de Owen y amigo del embaja­dor inglés en el Madrid de 1673, respetaba al Reino y reconocía su idioma: “que la lengua sea valenciana, caste­llana o latina” (ibid. p. 44). ¡Ay, Pascual! pareces un vul­gar académico de Ascensión, retorciendo morfologías; pues, ¿dónde figura el valen­ciano “milotxa” con tx? (IV, p. 77) Si leyeras el Diario de Valencia (31/3/02) no harí­as el ridículo y sabrías que el sustantivo “milocha”, con ch, está documentado en idioma valenciano antes que en otras lenguas. No sé qué os pasa con la ch valenciana, desde Verónica Cantó al Hauf no guipáis ni una ¿No vendréis de Raticulín y, apar­te del ano (como le pasó a Carlos Jesús), os habrán manipulado la visión?

¡Qué travieso eres, Pascual! Una de las gambe­rradas léxicas más lograda es la que hiciste con el sustanti­vo “mancha”, en su acepción de fuelle (de étimo “manti­ca”), no de suciedad (de “macula”). En tu diccionario dices: “Mancha o fuelle, ara­gonés y murciano, 1ª doc. 1836, del catalán manxa” (DCECH). Es decir, en aque­llos ocho años que trabajaste “de 11 de la mañana a 12 de la noche”, descubriste que mancha (fuelle) era voz mur­ciana y aragonesa, proceden­te del catalán “manxa”. Entre polvo y paja léxica des­cubriste que la primera docu­mentación de “mancha” (fue­lle), era del año 1836; pero hiciste trampa al no recoger los copiosos testimonios va­lencianos sobre “mancha” (fuelle, topónimo...), en tu diccionario de ocho volúme­nes y ocho años de gestación. En primer lugar, cuando Nebrija era un espermatozoi­de, Ausias March escribía: “mancha bufant orgue fals” (VII, 1c, h. 1445); y, poco des­pués, el misógino Roig: “ab plecs com mancha” (Espill, 1460). Sé que recordar que Ausias y Roig usaban la ch puede causar flato a las tres gracias de la AVL: Ascensión Figueres, Soletat González y Verónica Cantó; pero es lo que hay.

Pascual: si diseccionaste la obra de Roig y la de March ¿por qué ocultaste que, en idioma valenciano, aparecía “mancha” en el Siglo de Oro? Siempre fue vivo el vocablo, y no sólo como fuelle: “man­ches: follis” (Esteve: Liber, 1489); “manches pera bufar al foc” (Pou: Thesaurus, 1575); “mes vent la pancha que una mancha de ferrer” (Mulet: Poesies a Maciana, h. 1643); “per molt que bufe la mancha” (Valda: Fiestas In­maculada, 1663); “la man­cha: el fuelle” (Rosanes: Voc. Valenciano, 1864); como topó­nimo: “ha agarrat tot el que havia en la Mancha” (Bib. Nac. Zarz. D. Jorge Palacios, 1801); como gentilicio: “creixc com l’oli manchego” (Fuster: El nano de la falla, 1894), “mancha: fuelle” (Fullana: Voc. valenciá, 1921); “mancha: fuelle” (Dicc. GAV. 1983); “mancha: fuelle” (Dicc. RACV. 1997). Lo ves, no era tan difícil hallar la huella de “mancha” en idio­ma valenciano; y no com­prendo que en ocho años de búsqueda sólo hallaras man­chas murcianas, aragonesas y catalanas. ¡Pascual, tu mé­todo hipotético huele mal! Me parece que tu sillón K de la RAE debiera duplicar la consonante.

Sospecho que faltaba un cómico en la RAE para hacer compañía a Mingote; y en tu diccionario hay payasadas tan graciosas como ésta: “Txorlit debe tener uso en amplias zonas valencianas... la Fuente del Txorlit entre Onteniente y Vallada” (II, 395). ¡Ay, Pascualet! De ver­dad que Onteniente no es el Txindoki, ni los valencianos usamos txapela y, por su­puesto, no es de nuestro idio­ma la morfología txorlit, aunque te haga ilusión, como a los valencianos progres que llaman Arantxa o Edurne a sus hijas. En idioma valen­ciano existe chorlit, pero con ch; incuso fue título del “se­manari El Chorlit” (a.1841) ¡Ay, Pascual! mutas lo va­lenciano en catalán; si, por ejemplo, el sustantivo taba aparece por primera vez en la historia en un texto latino del valenciano Luis Vives (tabae, h. 1530), afirmas que es voz catalana. Además, mientes sobre los “muchachitos” valencianos; manipu­las la Historia, el protocolo y los títulos; alteras la morfo­logía, escondes documenta­ción que conoces, etc. Si tú, Pascualet, eres el experto de la RAE en “valenciano”, y no tienes ni idea ¿qué pinta García de la Concha erigién­dose en orgulloso juez de un idioma que desconoce aún más que tú?

Como blandengue valencia­no, en lugar de enfadarme, te regalo esta acepción de taba, con el valor de conversación larga: “ya pot contar que te taba pa dos hores” (Ovara: Per tres pesetes, 1881). En catalán no existe la voz taba, pero en idioma valenciano sí, incluso con acepciones lúdi­co-semánticas que usábamos los “muchachitos” valencianos que estudiábamos en los Escolapios y, quizá, también el humanista Luis Vives. Aixina que, Pasqualet, quan vingues al Reyne de Valencia a fer de Yahvé catalaner, si vols jugarem a la taba: tu fiques el cul; y yo, la fava. En catalán no rimaría, ya que el valenciano taba equivale a “marraquinca o marranxa”, voz que Inmersionmán Ta­rancón propaga con su virus normalitzador salt hasta Murcia.

Diario de Valencia 29 de diciembre de 2002

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