Cataluña contra Lizondo

Por Ricardo García Moya

Todo vale, burla al aspecto físico, groseros insultos y ataques a la familia. Los medios catalanes "La Vanguardia", "El Temps", "Sao", TV3...) tienen como misión prioritaria aniquilar socialmente a González Lizondo; tras la cortina, gendarmes idiomáticos maquinan expansionismos. Uno de ellos es el inquieto Antoni Badía y Margarit que -empeñado ahora en la catalanización de América del Norte (Serra d'Or, septiembre, 95)- no puede dejar en la retaguardia conquistada a ningún rebelde como Lizondo.
Margarit no se anuncia como los detergentes, pero bombardea con mensajes subliminales para que compremos la mejor gramática catalana del mercado, la suya. Salió hace meses, pero aquí no se vendía bien a pesar de la entrevista publicitaria que le hicieron en "Sao". Y decía cosas interesantes: "¿Qué faríem nosaltres si es perdés la llengua a València? Malament quedaríem" ("Sao" núm.184, p. 27). Incluso se hacía el simpático al asegurar que nunca nos Ilamó "valencianets".
Margarit se pone nervioso. Comienza el curso y no vende una escoba gramatical en lo que él Ilama "País valenciano" (?), Soñaba que haría más caja que Umberto Eco, pero sólo la Conselleria de Romero compraba productos para envenenar bibliotecas valencianas. Urge vender el género y cambia de estrategia. En idioma enemigo publica artículos en la prensa polaca, mutándose en inocente corderito: "soy un modesto profesor de lingüística", dice, mientras mordisquea la yugular a valencianos como Lizondo que -además de no adquirir su gramática- se permiten "quitar acentos, modificar terminaciones, sustituir palabras, adoptar barbarismos" ("EI País", 11-X-95).
Margarit resbala. EI léxico lizoncista tiene más pedigrí, valga la expresión, que las corrupciones recomendadas por su Omnium Catalá: amb, esport, avui, desenvolupar y demás engendros que no tienen ni un siglo de antigüedad. Lizondo será asimétrico, comedor de paellas o luchador de sumo; pero no inventa idiomas.
Es sabido que la primera aparición documental de un vocablo o su variable es motivo de alborozo para los etimólogos, pero ninguno de los emitidos por Lizondo es fruto de su mente. Las fuentes para documentarlos pueden ser hagiografías plomizas o escritos satíricos; el valor es idéntico. Seleccionando un impreso de 1800, el titulado "Consulta que ha tingut el Rat Penat de Valencia en lo Lleo dels Blanquers" (Bib. Nacional de Madrid, R. 60280), composición irónica, pero que refleja fielmente el idioma valenciano de hace dos siglos, encontramos vocablos, giros y terminaciones lizoncistas que tanto irritan a Margarit.
Así, cuando Lizondo dice "mosatros" enlaza con los que escribían "es posá dabant de nosatros" (p. 36); y que demuestra que el arcaico pronombre "nosaltres" -portaestandarte de la inmersión-, ya era extraño para el pueblo en 1800, aunque a fines del XIX, algunos escritores valencianos que se dejaban querer por Cataluña retomaron el "nosaltres". para lograr premios y sonrisas en Barcelona. No a otra causa encontramos el castellanismo catalán "riquesa" en el Himno Regional. En 1800 -tomando como referencia la obra citada usaban este valenciano: "cridar" a la puerta, no trucar; milacres, no miracles; llonja, no llotja o llotjeta; fachades, no façanes; maravelles, no meravelles; dumenges, no diumengues; semana, no setmana; riquees, no riqueses; u, no un; homens, no homes; mentires, no mentides. También aparece là preposición de compañía "en", no la catalana amb introducida por el fabrismo. EI pronombre yo muestra la y griega, no la j que utiliza más de un despistado.
La independencia respecto al catalán se mantenía. En frases como estas, "acudixen pera que siga ben lluit y numerós el concurs" (f. 34), los críticos de Lizondo sustituirían "acudixen" per el catalán "acudeixen", y "numerós" (acentuado en 1800) por el "nombrós" barcelonés. También escribían "Reyne", ahora relegado por el arcaísmo Regne, al ser palabra viva en barcelonés.
Este idioma era muy distinto al catalán, y muy similar al valenciano que habla Lizondo. Si introducimos el impreso de 1800 en el corrector de catalán de un ordenador -que es lo que utiliza la Generalidad y la Universidad para redactar escritos-, pocos vocablos saldrían como correctos. Así, la expresión "pues viu al ras" (p. 34) con la conjunción casual "pues", sería rechazada. Los catalanes quieren que la sustituyamos por "doncs", como en Barcelona.
Si hace más de doscientos años que nuestros antepasados la incorporaron ¿por qué renunciar a ella? Hay vocablos como "pues" y "entonces" que todos emitimos hablando en valenciano, y ningún castellano le pasaría por la cabeza pensar que nuestra lengua es la de Castilla. Los holandeses, por ejemplo, en su idioma neerlandés, no han renunciado al adverbio "entonces", préstamo tomado del idioma español en el siglo XVll, aunque lo escriben "entons". Badía y Margarit quiere que lo sustituyamos por "aleshores"; pero Lizondo y la mayoría de valencianos usamos sin complejos -como los holandeses- este adverbio que en 1800 ya figuraba en el léxico del Reino.
En Cataluña hacen lo mismo. EI Omnium Catalá introduce galicismos y anglicismos para alejarse del castellano; nosotros, que somos blanco de su expansionismo, también debemos mantener la distancia con la hambrienta ameba norteña; como hicieron nuestros antepasados valencianos de hace dos siglos. Poco a poco, quizá en Canal 9 oigamos algún día en nuestro idioma palabras prohibidas como companyers, vacacions, deport... ahora tildadas de barbarismo por los bárbaros que insultan a Lizondo.

Las Provincias 28 de Octubre de 1995

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