La melindre Academia de Valencia

Por Ricardo García Moya

Figúrense a los catalanistas Messeguer y Hauf como tiples, ¿extraño?; pues eso hacían los académicos en 1704. Los especialistas en Música, Matemática, Danza, Poesía e Historia decidieron celebrar una velada para adular a "Felipe IV de Aragón y V de Castilla", acto que se celebra­ría "en la Casa de la Diputación del Reyno de Valencia". Mojigatos, sólo utili­zaban los títulos de Aragón y Castilla, siguiendo el protoco­lo de la Diputación o Generalidad que les acogía, organismo creado para cobrar impuestos generales (de ahí lo de Generalitat). En ese reme­do de Delegación de Hacienda de la Corona de Aragón proliferaban dos cosas: la heráldica del primer título real, el de Aragón, con barras y cruz (no las barras coronadas y el Rat Penat de la Ciudad y Reino de Valencia); y el diputado defen­sor de su bolsillo, como ahora.
Al ser poesía cantada, los académicos Pallas, Jofre y Orti hicieron de tiples o voces feme­ninas; otros, más afortunados, tocaron el arpa, los violones, etc. Los textos, cursis y peloti­lleros, fueron de infarto:"¡Ah de las flores! / ¡Ah de las aguas! / Que en dulces fragancias, / que en blancas espumas...". Oliéndose la mariconada, una serie de académicos alegó "indispen­sables obstáculos" para huir de la misma; entre ellos, el capitán de corazas Escrivá de Ixar y el inquietante Onofre Esquerdo, autor de las falsas "Trobes de Jaume Febrer" (¿o era el hijo?, pues hay quien dice que Onofre murió en 1699). La labor de los académi­cos borbónicos (sumisos a Castilla y propagadores de la lengua castellana), era como la de los de Ascensión (sumisos a Cataluña y propagadores de la lengua catalana); aunque los primeros no cobraban.
De las tonterías que en la Generalidad se recitaron, sólo algunas lo fueron en valencia­no y adornadas de galicismos para agradar al francés Felipe V: "lo chapeu posat...". El "chapeu, chapeau" o el "perruquí, perruque", frecuentes en boca de los parásitos galos y afrancesados que aclamaban a Felipe de Borbón, no eran voces valencianas y no arraiga­ron en el Reino. El estilo afec­tado y de morfología arcaizante, inusual en el valenciano del 1700, denotaba el empeño de estos pedantes por diferen­ciarse del hablado por el pue­blo, `fora el matalafer del carrer del Milacre, els flares capuchins o les clochineres de la Peixcateria'. Así y todo, no pretendían liquidar el idioma como los de Ascensión y, p.e., no usaban 'torn' con la acep­ción catalana de turno, sino el patrimonial valenciano 'tanda': "no en done tanda" (p.77)
Los académicos de 1704, pese a su galicismo, serían considerados blaveros por los catalaneros de la AVL. Los de Ascensión se opondrían, por ejemplo, a admitirles que escribieran "cara de papachics" (p.78), donde 'papa' (presente en las románicas hispánicas, p.e., el ''Papamoscas" de Burgos), adquiría singularidad valen­ciana al fusionarse con 'chíc´. Los de la AVL despreciarían matices morfosintácticos de frases como: "pera tapar la vellea, ferse la barba a sobint" (p,76), donde se respetaba la preposición patrimonial `pera' (no 'per a'), el sustantivo abs­tracto `vellea' (no 'vellesa'); la unión de infinitivo y pronom­bre enclítico `ferse´ (no `fer–se´); y la locución adverbial valenciana `a sobint' (del latín 'subinde'), Esta construcción con bilabial y preposición era consideraba por Corominas como una excentricidad de Martí Gadea en 1908. La 't' final también fue creación valenciana, presente en Jaume Roig y, posteriormente, asimi­lada por el catalán. La Academia Valenciana de 1704 no era la única en usar `sobint´; la locución había triunfado y no sólo entre nova­tores, sino en la prosa popular: "y el que muda a sobint" (Gadea: Tipos,1908) Detalle del arraigo es su enriqueci­miento semántico con sufijos diminutivos, odiados por la camorra catalanera: "¿tan a sobintet?" (Escalante: En una horchatería, 1869)
La Academia de 1704 aplica­ba verbos valencianos como 'cacarejar', "la gallina cacareja" (p.76), equivalente al cata­lán `escatainar' (íntroduit per papachics de So Ascensió, es una vulgaritat barcelonina del 1860). Aunque, para morfolo­gía rara de 1704, la del adjeti­vo 'rédecol´: "es mes rédecol fíngir, / perque a quí no fará riure" (p.76) voz esdrújula y singularizada de las coetáneas 'ridículo' castellana y 'ridícul´ catalana. También aparece el sustantivo 'sunyo´ inexistente en catalán de 1704 y equivalente al castellano 'ceño'. Cultismo derivado del latín cinnus, figuraba en estos ver­sos: `les selles de pensatiu, / lo sunyo a modo de astrolech, lo nas reapirant caliu" (p.78). También hay derivados de voces medievales: "totes eixes glopades" (p.78); donde "glopá, glopaes" enlazaba con el "glob" del Vocabulista in Ará­bico, reflejo de romanismos arabizados valencianos del siglo XIII. No es casual que sea el valenciano Jaume March, en 1372, el siguiente en docu­mentar `glop´ ya con la oclu­siva sorda 'p', siguiéndole Esteve (Liber, 1472), el Coloqui de les dames, etc. Lamentablemente, la delin­cuencia campa a sus anchas; p.e., 'glop' aparece en el Curial, supuesta novela catala­na del 1450, pero, según paleó­grafos independientes, una falsificación coetánea de Mila i Fontanals, hacia el 1850. Respecto al Vocabulista in Arábico, de autor anónimo, se lo ha apropiado Cataluña al atribuirlo al catalán Ramón Martí, sin base documental seria.
En 1704 no habían desem­barcado las tropas del otro mostrenco -el maulet austría­co-, y, por tanto, el valenciano era idioma oficial para el virrey borbónico marqués de Villagarcía, mecenas de la cita­da Academia. Así, en una orden sobre a la flota inglesa, escribe: "ancorá en la Placha de Altea" (BUV. Ms.17, 18 agost, 1705). La grafía `placha' era la que el valenciano había creado tras siglos de vacilaciones. Los etimólogos del IEC, tramposillos, ocultan que también existía 'plaia' en catalán: "la plaia de la mar de Barcelona" (Dietari Generalitat, 11 / 8 / 1469), o que el cas­tellano Marcuello escribía "puertos, plaja" (Cancionero, 1500), y el barroco Gabriel del Corral,: "la plaia venturosa" (Poesías, 1632). Los valencianos, por qué no, crearon una variable propia: "les naus que estaven en la placha"(Porcar: Ms. Dietari, 1599); "a la placha arribá" (Sacro Monte Parnaso, 1687); "bona placha". (Liern: Telémaco en 1'Albufera, 1868); "davant de Mostagalí ¿En la placha?" (Lladró: El titot, 1876); "fer una paella en la placha" (Llombart: Pestes de la terra del che, 1878);"en la placha" (Vicent, M.: Micos y mones. Alacant, 1888 ); "en la placha dins de 1'aigua" (Barber: De Valencia al Grau 1889); "no hiá placha com esta en lo mon" (Peris: La peixca de la ballena, 1926); "1'Albufera y la Placha" (Bolletí de la 18 Brigá Mixta, 27 marc 1938). Por desgracia, en 2003 no está el virrey borbónico, sino un Camps que -mozo de estribo del catalanismo-, fomenta que el disparatado `servei de retolacio' viole las costas del Reino con el catalán 'platja'; despre­ciando el clásico valenciano 'plaia´ y el moderno 'placha'.

Diario de Valencia 26 de octubre de 2003

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