NAVIDAD... E INMERSIÓN

Por Ricardo García Moya

No hay tregua navideña. Los alumnos valencianos cantarán villancicos "normalizats" dictados por inmersores, y con ripios como el "a més a més", corrupta locución adverbial del que los bloqueros silabizan con gravedad turiferaria. La lengua valenciana no sufre tal pegote sintáctico, siendo morfológicamente lo más similar -sin equivalencia semántica- lo ofrecido por esta anciana compósición: "carnistoltes moltes voltes/ y Nadal de mes e mes/ Pascua, de huit a huit díes/ Cuaresma no torne més" (Llombart, C.: "Festes y costums". Valencia, 1878). Duplicamos el sustantivo, no el adverbio, como aclara un dicho del Vinalopó: "En valencià, mes a mes son trenta dies". Desde el Renacimiento usamos el adverbio "ademés", y ahuyentamos anfibologías de lenguas de bricolaje.
Antes de la inmersión, el Reino cantaba a la Navidad con villancicos normales, no normalitzats por el IEC. EI entonado en la Seo de Valencia en 1759; con letra en que un lisiado buhonero ofrece quincalla el 24 de di- ciembre, decia: "¡Qui compra ahulles, tisores,/ navaixes, escarpidors,/ rosaris a dos dines;/ miren, y en floquet y tot./ Ahulles, que en un diner/ tots ne donen quince; yo/ ya en done vint per ser vespra del Naiximen!". Para enjuiciar estos versos hay que recordar que la lengua valenciana siguió evolucionando respecto al origen latino hasta el siglo XIX, creando singularidades morfosintácticas que ahora son rechazadas por el IEC, híbrido organismo politico-cultural que enaltece sus propias corrupciones del latin.
No hay que escandalizarse, por tanto, del uso en 1756 del singular diner y su plural valenciano dinés, común en todo el Reino (a mediados del XIX, Escrig anotaba: "No está pagat en dinés"). También leemos ahulla, admitida por Escrig en 1851, y que no suponía mayor corrupción que el vuit catalán (Ahulla violenta la acus latina; igual que vuit respecto a octo, y el IEC la considera culta). EI sustantivo naveixes era y es exclusivo del idioma valenciano, mientras que escarpidor (peine de largas púas) fue compartido por los otros romances españoles.
El buhonero, preocupado por el negocio, dice: "Y Deu vullga, que tota la venta no pare en cansons"; preguntándole el coro: "¿En qué fundas tu miedo?": "En que els musichs solen sempre gastar bon humor; y com saben de quin peu coixeche, quizá pendràn peu pera riures un poc". Aquí se distingue entre la fricativa X y la africada CH en "coixeche", además de respetar la y griega en el propombre "yo" y en la conjunción copulativa. El texto sigue con estas frases: "Yo, que en este caixó no sabía,/ que lo que portaba y venía es tan bo/ a la forsa animat de este eixemple". \/emos el demostrativo este (no aquest), el artículo lo el sustantivo eixemple (no exemple), el incoativo oferixc (no ofereix) y la forma "vullga" (no vulga o vujgui). Cuando vocea "rosaris, en floquet y tot", usa la preposicibn "en" (no amb).
Podríamos seguir, pero amargaríamos placeres navideños con romances sobre apóstrofos, pronombres y sintaxis. No obstante, dada la cercanía de Nochevieja, abordaremos el lío organizado por el IEC sobre denominaciones de fin y comienzo de año, mes y semana. El "Cap d'Any" comienza cuando acabamos de comer las doce uvas y llega el primer segundo de 1998; y esa noche, la del 1 de enero, es la de Cap de Any (sin apóstrofo, tal como escribían en 1600 los catedráticos de la Universidad). Esta acepción aparece en una poesía en lengua valenciana, donde el autor llama "lo principi del any" y "lo primer dia" al "cap de any" (Fiestas a S. Luys. Valencia, 1609, p.171).
Hasta aquí hay consenso, pues también en catalán se llama Cap d'Any al principio del año. No obstante, en lengua del IEC observamos que en las referencias al fin y principio de mes, falla la concordia con la otra unidad de tiempo, pues llaman "Cap de mes. Els darrers dies del mes" (Diccionari Institut d'Estudis Catalans, Barcelona, 1995). Y aquí sí hay diferencia semántica, pues en lengua valenciana llamámos "fi de mes" a los finales del mes desde hace siglos; es decir, no es una corrupción cavernaria.
Un ejemplo: en 1575 vino a estudiar a la Universidad de Valencia el gerun- dense Onofre Pou. Lo hizo para aprender la lengua valenciana y poder escribir el Thesaurus, manual útil para comunicarse en valenciano, catalán y latin. Tras ser publicado en Valencia, y dada la demanda en Cataluña, se reeditó en Barcelona en 1580 para que los catalanes pudieran conocer el léxico del vecino Reino, (ó sea, nosotros). En sus páginas (aparte de chic, punches, charrador, carchofa, eixida, lo picher, llibrers, servici, etc), vemos cómo se decía en idioma valenciano la terminación mensual: "quants dies resten fins al fi del mes" (Pou: Thesaurus. 1580, f. 212, r). Y por si quedara alguna duda repite en otro folio: "fi de mes" (f. 213) ¿Lo ven? nada de "cap de mes". El científico Institut d'Estudis Catalans ofrece estofado de liebre, pero cocina gato a la ampurdanesa.
Resumiendo: si "Cap d'Any" es principio de año, y "fi de mes" es fin de mes; por lógica, el "fi de semana" será el fin de semana, y el "cap de semana" será el inicio de semana. Así lo demuestra el uso diario y el testimonio dejado por Pou en 1575 y Escrig en 1851: "A fins. Dícese del mes, del año, del siglo, etc., y significa en los últimos días de cualquiera de estos períodos de tiempo". Y ahora paciencia, pues inician el bombardeo para Ilamar "Cap de segle i mil-lenni" al valenciano "Fi de sígle y mileni".

Las Provincias 21 de Diciembre de 1997

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