Nolla o vaca (en catalán)

Por Ricardo García Moya

No es un error lo de “nolla” con minúscula y ll, aunque parezca un lapsus de ésos que cometemos cuando acentua­mos el posesivo “tu" como si fuera vocativo, quizá por autocastigo freudiano o per efecte del vi de Font de la Figuera. Lo que no es despiste son las maniobras de la fifilóloga Rita Barberá a favor del catalán, ya que en lugar de perder los bra­gones solucionando lo de la Ciudad del Terror en que ha convertido Valencia al anoche­cer -tras diez años de alcaldía-­, se dedica a incitar a los falle­ros para que usen el catalán del IEC y de Ascensión. La temporada de caza se adelan­ta, siendo presas la “ch”, el neutro “lo”, la preposición de ablativo “en Valencia" y, por supuesto, todo el léxico valen­ciano que disgusta al Institut d´Estudis Catalans. El gobier­no de CIU-PP ha logrado que sea imposible estudiar en len­gua española en Cataluña; y aquí, en el Reino, lo ha conse­guido también con la valencia­na...
La Generalidad tiene como misión eliminar aquel adver­bio “casi” que separaba idio­mas en la España renacentista de Juan de Valdés. El con­quense dejó escrito: “La valen­ciana es tan conforme a la catalana, que el que entiende la una entiende casi la otra” (Diálogo de la lengua, h. 1530), añadiendo que la valenciana era “más inteligible al castella­no que la catalana”. Desde que Valdés escribiera este razona­miento las lenguas se han dis­tanciado considerablemente, aunque a los hijos de padre valenciano y madre catalana (¿es el caso de Rita?), les pare­cerá nimia la divergencia. Hay que valorar, respecto al juicio de Valdés, que él consideraba un idioma muy distinto al vasco; pero el castellano y por­tugués también le parecían “casi" iguales, pues “la princi­pal diferencia es la puntuación y la ortografía” (ib.) Esta semejanza dio pie a la manipu­lación de los filólogos, como hizo en el XVIII el barcelonés Masdeu, que “considera los idiomas catalán y valenciano como padres del provenzal y castellano” (Hist. de la Lin­güística. Univ. Girona, 1998, p.108).
El “casi” de Valdés podría ejemplificarse con el apellido catalán Nolla, que un rústico blavero como servidor podría asociar a “noia”; pero no es así, pues en catalán del XVIII podemos leer “la noia i la nolla”, frase que traducida al idioma valenciano seria: “la chiqueta y la vaca”.
Así es, ya que “anolla” y “nolla” aluden a la tetuda rumiante, según demuestra Corominas; algo que los valen­cianos desconocíamos al ser vocablo extranjero. Ahora, gracias a las arengas de la alcaldesa, los falleros colabora­cionistas podrán llamar anolla o nolla a la vaca.
Creo que en Fallas se habilita una caseta para emergen­cias en la plaza del Ayun­tamiento. Pues bien, los falleros podrán poner el rótulo de “Infermeria”, al ser un voca­blo catalán que lós comisarios enseñan a los niños (“inferme­ría, infermer, infermera...”), mientras prohíben los usados en idioma valenciano: “enfer­mer, enfermera, enfermeria, enfermetat...”. Y si algún falle­ro rebelde sigue utilizándolos, será tan despreciable como estos secesionistas: “la enfer­metat” (Bib. Nac. París. Llibre de les erbes, a. 1400); “en­ferm” (March, Ausias: Obra completa, Barc. 1997, a.1445); “enfermeria” (BNM.Ms 1701, a. 1590); “enfermer” (Exulve: Praeclarae, 1643); “per ses enfermetats” (A.C. Gandia. 5º libri, 1648); “en absencia, en­fermetat” (Const. Universitat de Valencia, 1655); “lliure de enfermetats... enfermetat que casi tots la tenim“ (Serres, M.: Real Academia, 1869); “morí de aquella enfermetat” (ACV Ms. Melchor Fuster, h.1680); "la enfermetat pijor” (Galiana, Ll.: Refrans valencians, h. 1760); “enfermería” (Tormo: La Gatomaquia, h.1765); “en­fermetats de xeringa” (Bernat, C.: Un ensayo fet en regla, 1845); “tots olen a enferme­ría” (El Tabalet,1847); “les en­fermetats” (Rosanes: Voc. valenciano.1864); “ya saps la enfermetat, patixc del colic” (Roig Civera: Un chuche, 1873); “tindre esta enferme­tat” (El tenorio de Alsabares, Elig 1891); "la pijor enferme­tat es la mort” (Gadea: Tipos, 1908); “enfermer, enfermería" (Dicc. RACV,1997). Y omito ejemplos como el de Llull, que escribe “enfermeria" en el Blanquerna, pues dudo si es del original o de la traducción al valenciano efectuada por Bonlabi en 1521.
Ahora viene mi órdago a Nolla, a la noia Gloria Marco, al airado Hauf, a Tarancón, cerebro de la inmersión, y a toda la AVL: Me comprometo a pagarles una mariscada en las Ramblas de su amada Barce­lona si .me aportan una lista semejante de documentación valenciana donde aparezcan las formas que ellos llaman cultas: infermeria, infermer, etc. ¿Es copiosa la lista de autores? Vale, os la dejo en cinco citas. ¿Es excesiva? De acuerdo, la dejamos en dos es­critores o -jugándome el suel­do de un mes- en un solo escri­tor valenciano que haya escri­to “infermer, infermera, infer­meria...” antes de la prostitu­ción idiomática de los Juegos Florales de Barcelona a fines del XIX. Por cierto, el falso dic­cionario valenciano de Bro­mera-Generalidad sólo incluye las corrupciones catalanas “infermer, infermeria...”, no las clásicas valencianas.
La alcaldesa-fifilóloga incita a que los falleros usen voces como la escoria catalana “cer­cavila”, cuando nosotros tene­mos el derivado de “pasaca­lle”. Este sustantivo castellano generó al valenciano “pasaca­rrer” (en traducción de Escrig, 1871), y también el francés “passacaille” e italiano "passa­caglia”, siendo un extranjeris­mo aceptado voluntariamente, sin las intrigas de Tarancón y las coacciones de los comisa­rios parásitos. En las Fallas de hace un siglo ya estaba presen­te el vocablo: "algú que fa pasa­calles” (Fuster,L.: El nano de la falla,1894, p.6); aunque parece más propia la traducción “pasacarrer” de Escrig.
Por el contrario, los bien pagados de Ascensión selec­cionan en sus textos la mierda catalana “cercavila", nacida en el siglo XX en algún femer de Tremp. La voz más parecida en idioma valenciano es “cer­cadits”, que no es fallera, sino equivalente al castellano “panadizo” y al castellanismo catalán “panadis”, que los colaboracionistas introducen en los falsos diccionarios valencianos para engañar a nuestros hijos.
¡Qué científicos son! Pro­híben las voces valencianas e introducen las catalanas “in­fermer, infermeria, cercavila, panadís..."
A los valencianos nos hacen creer que el progreso sólo es posible si se acepta la catalani­zación que impone Cataluña a través de Tarancón y su jefe. ¡Qué blandos somos! No sólo a Sevilla o Córdoba, sino a Bar­celona, Zaragoza o Valladolid llegará el AVE antes que a Valencia; y Salamanca ha con­seguido la capitalidad cultural que Nolla no consiguió para Valencia; y hasta la Lonja es el monumento de la UNESCO más abandonado de Occidente.
Somos, para los ministros de Aznar, el puto Levante de Castilla; o, como prefieren los colaboracionistas del PSPV, EU y Bloc, el puto Sud de Ca­talunya.
Y Nolla se carcajea, Taran­cón se mira el ombligo y San Zaplana revolotea en la gloria mientras el fiel bardo Carras­zaplanacosa canta su epopeya en tierra extraña.

Diario de Valencia 24 de Febrero de 2002

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