Telémaco en l´Albufera

Por Ricardo García Moya

EI joven Telémaco y su ayo Mentor, enfangados, emergen vestidos de labradores valencianos con casco griego y cesto de altramuces; es decir, son "tramusers". ¿Patético? quizá, especialmente si comparamos esta zarzuela valenciana de 1868 -parodia de epopeya homérica y de "Las aventuras de Telémaco" del arzobispo Fénelon- con las coetáneas Parsifal y Lohengrin wagnerianas. Pero cuidado, un ejemplar lo posee la Biblioteca Nacional (BN,T.23762) como testimonio de la lengua valenciana decimonónica; y los de la Grán Enciclopedia Catalana no hacen ascos a Rafael María Liern, y mienten urbi et orbi al afirmar que "en català escrivi Telemaco en I'Albufera".
Hay que saborearla como un filme del Buñuel surrealista. El preceptor Mentor resulta ser la siniestra Moma, mientras que el tramuser d'Alboraya, Telémaco, y las ninfas Calipso y Eucaris -enguileres de l'Albufera- sufrirán travesuras de un Cupido reinante del Palmar a "Catarrocha" (p. 35). Estos juguetes líricos que endulzaban a un Reino de Valencia marchitado por el cólera, albergan filones idiomáticos ocultos entre castellanismos (uso de la ñ) e intencionadas deformaciones morfológicas con finalidad satírica. Excluyendo lo estéril, en Telémaco aparecen tres niveles léxicos: uno, formado por vocablos clásicos de étimo árabe como "tarquín" y "tramús" (en catalán, llobí) o palabras como "dula", documentada en Elig (año 1378) y en el Spill (1459). Otro estrato contiene neologismos y voces de jerga de reciente y dudoso origen (gringo, peseta, carpanta) que pudieron surgir en el valenciano, castellano o catalán. Liern las considera tan usuales en el idioma valenciano que, cuando Calipso pregunta ¿Parle en gringo? (p. 7) se permite crear un bucle semántico (gringo significa griego, idioma que la ninfa helénica debía conocer).
EI tercer grupo léxico es el que preocupa al Institut d'Estudis Catalans. Liern usa el idioma vivo (chiquet, vullc, atres, mosatros, roder, hui, sigle, bolchaques, pallola, chufes, tindre, vindre), ajustando sin complejos grafía y fonética. Escribe "chitano" (p. 23), "m'agrá eixa rocha" (p. 19), "abaecho" (p. 9), alejándose de las formas gitano, agrada, roja, abadejo, comunes al catalán y castellano. Esta actualización lingüística, rompedora de fosilizaciones pedantes y pseudoeruditas, fue desprestigiada desde Barcelona, al mismo tiempo que premiaban a los literatos valencianos que catalanizaban su lengua en léxico y ortografía.
Por otro lado, los valencianos de 1800 habían resuelto la homonimia parcial entre el arcaico "veure" (ver) y el vigente beure (beber) al sustituir el primero por vore; cambio que disipa anfibologías. Cuando Telémaco, enamorado de Calipso, pregunta a Cupido: "¿No la voré?" (p. 32), emplea el transitivo "vore", no "veure".
Liern no era analfabeto, sino licenciado en Derecho y Filosofía y Letras, director del Teatro Real y autor de múltiples comedias bilingües que reflejaban la realidad idiomática del Reino hacia 1850. En otra comedia de este autor ("El que fuig de Deu". Valencia 1878), asistimos al curioso examen de lengua valenciana a la joven Elisa, que finge ser "llauraora del Reyne de Valencia" (p. 19). Le preguntan: "¿Y te vosté la sertea de finchir be?, respondiendo Elisa: "Yo hablo bien el valenciano" (p. 6). El interrogatorio es capcioso: "¿Arrós en chagants y nanos?", contestando erróneamente: "Con nabos y con tabellas". Lapsus que es recogido irónicamente, "Con fesoles", al castellanizar fesols por "fesoles".
Suprime las d intervocálicas, actualizando la lengua al escribir tirá y perchaes (no tirada ni perxadas) rechazando las terminaciones catalanas y castellanas en ada, esas que hieren tímpanos los sábados futboleros (talonada, centrada, senyalada, rematada, enganchada, temporada, controlada). Incluso actualiza topónimos al escribir Moncá por Moncada (cambio no político como el de Mutxamel, que siempre se escribió Muchamel; o Morvedre, que es el topónimo valenciano gestado en época mozárabe, no Sagunt). También leemos: "vine en mí", con la preposición en (no la desconocida amb). Igual que Fullana en 1915, Liern sólo recoge "vesprá", no el arcaísmo vesprada.
Nacido en 1833, Liern fue notario lingüístico de la lengua valenciana, no un salvador de patrias introductor del avui, el esport y el desenvolupament barceloní. En "La toma de Tetuán" (Valencia, 1681) unos personajes gritan: "¡Apresa, chiquetes!", replicando las aludidas: "Mentres feu un drap vosatros, fem mosatros cuatre" (p. 7). En otra escena, un andaluz pregunta: "¿Q'ues tosino?", y el tío Verderol responde "cansalá" (p. 25), no el norteño "cansalada". Audazmente, incluso llegó a plasmar la abertura de vocales en grafías como "ascomensa", y "aspai"; algo discutible, pero discutible entre valencianos.
El panorama es sombrío. En 1997, en lugar de "Telémaco en l'Albufera", unos personajes subvencionados que se llaman "oralitzadors i rondallaires", organizan en catalán "espectacles per a gaudir als nens" de BUP y EGB. ¡Vaya valencianos! Se burlan del léxico de Liern y difunden el del Institut d'Estudis Catalans.

Las Provincias 19 de Octubre de 1997

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