Toc, toc

Por Ricardo García Moya

La verborrea puede transformar en profundo mensaje estético las varillas de Alfaro o la chimenea tirada frente al Mercado Central: Llevan décadas controlando todo. Ya en el tardo franquismo lanzaban como señuelos de libertad las ediciones de Climent o el disco de Raimon con poesías de Espriu, portada de Tapies y asesoramiento de Marti de Riquer. Ellos, organizados, podían encumbrar o condenar obras al Tártaro.
De 1972 son unas poesías de don Andrés Estellés (q.e.p.d.), editadas por Eliseu Climent, entre las que destacaba la onomatopéyica "Toc, toc, ¿qui es? La mort". EI tétrico repique se convirtió en la composición más célebre del vate de Burjasot y, ciertamente, se eleva de sus temas habituales que, según Fuster eran: '"el sexe; la fam, la mort, la merda, rots, pets i semen"("Recomane tene- bres").
Para los inmersores, Estellés ha sido "el más grande poeta que hemos tenido desde nuestros clásicos". Curiosamente, en 1663 hubo otro valenciano que escribió: "Toc, toc, ¿Qui está ahí? Lo pecat", muy similar el: "Toc, Toc, ¿qui és? La mort".
Entre las poesías de Estellés y las marginadas de 1663 hay matices. Las primeras están en cata- lán; las segundas, en "idioma valenciano" (Valda, I: Solemnes fiestas. Valencia 1663, p.165). En éstas, además de lógicos arcaismos, encontramos la lengua prohibida por la inmersión:"chic y chiqueta" "homens"; "fer faena", no feina; "Vixca Valencia" (p. 283), no visca; "esquadra" (p. 478), no escaire; "al devot ampara" (p. 479), no empara; "en lo hort de Ensendra" (p. 498), no a el hort d'Ensendra.
Palabras olvidadas en nichos de papel esperan su retorno al idioma del Reino. Hay alguna como "garrama" (p. 198) que podría ser sinónima de la conflictiva "facenda". Los inmersores del IEC la deprecian, pero en el Diccionario Valenciano-Castellano de Escrich (ed.1887), leemos que era "tributo por razón de bienes o haciendas". Por cierto, como Escrich no cita fuentes, y el doctor Corominas no las localiza, escribe enfurruñado: "era tan defectuoso como los demás diccionarios valencianos, en cuanto admite muchas palabras inexistentes" (Corominas, DECH). Pues "garrama" sí existía en el idioma valenciano de 1663, y no era castellanismo.
Con peores modales que la muerte y el pecado -sin Ilamar con el toc, toc- se nos cuela el Síndrome de Isaac en el salón. ¿Recuerdan al anciano Abraham que, puesto a prueba por Yahvéh, estaba dispuesto a inmolar a su hijo Isaac? Pues aquí tenemos una cutre versión a cargo de los que sacrifican palabras valencianas al Institut d'Estudis Catalans.
Los afectados por el Síndrome de Isaac practican su holocausto léxico en publicaciones subven- cionadas con nuestros impuestos. Así, en una revista eclesial imploran al Institut d'Estudis Catalans que sea benevolente y admita por caridad ciertas palabras valencianas como pallola, cantó, foguer y empomar en la próxima edición del Diccionari de la Llengua Catalana (Saó, nº 196, p. 34).
Y es que el IAC de Barcelona son -como los dioses del Olimpo- juguetones con los "Valencia- nets". Lo de "pallola", por ejemplo, les suena mal y no les gusta, a pesar de que Carlos Ros ya la incluía en su diccionario de 1764 como equivalente al casteIlano sarampión. quizá en un futuro -como favor especial a los sollozantes clérigos inmersores- admitan "pallola" en el normalitzat. Mientras tanto, la palabra culta es el "xarampió" catalá.
En el subvencionado Boietin de la Sociedad Casatellonense de Cultura también sufren el Síndrome de Isaac, ya que sacrifican a los catalanes hasta "176 mots del País Valenciá" (BSCC, T. LXXI, p. 341 ). En las 30 páginas del suplicatorio siempre Ilaman a Cataluña "Principat"; sin embargo, a lo que se supone que es su tierra la designan como "Sud del Principat" (p. 242), o "pais".
¡Y que no falte la alegría en el "Sud del Principat" o el Norte de Murcia! Hace años se editó "Cervantes", premio Goncourt de biografía para Jean Canavaggio, catedrático de la Universidad de Paris. En ella figuraba un mapa de "España en 1600", en el que por arte de magia introducían Alicante y Altea en el norte de Murcia, aunque hacia tres siglos que formaban parte del Reino de Valencia. Item más: en 1996 se ha publicado "Un esclavo Ilamado Cervantes", de Arrabal ¿y adivinan qué mapa vuelve a falsear nuestra historia? Exacto, el mismo que se comía nuestro Reino hasta Benidorm.
Ara, prop del any 2000, criden a la porta del Reyne de Valencia, pero no es lo Pecat ni la Mort: Toc, toc ¿Qui está ahí? Lo fumeral del Mercat, el Institut d'Estudis Catalans, lo Síndrome d'Isaac, lo Sud del Principat, el Norte de Murcia...

Las Provincias 8 de Diciembre de 1996

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