Francesc Esteve `Safanoria d´Or, Otony 2004´

Ricardo García Moya

Existía competencia para el premio   'Safanoria   d´Or, Otony 2004', pero despunta­ba el ideólogo de la epístola 'Els professors de llengua al president Camps' (Levante del Muelas, 23-09-04), por acrisolar valores que caracte­rizan a estos 'professionals de la lingüística', que imparten catalán y desean que se llame ídem a nuestro idioma. En el escrito, Francesc Esteve acu­saba a Camps de hipócrita, mala fe, ridículo, indocumen­tado, etc. Hasta ahí bien, pero el 'Safanoria d'Or' apoya su alegato con valencianos que llamaron 'cátala' al idioma del Reino, y aquí hay tomatina.

El primero que cita es a Ramonet Muntaner, raro ejem­plar de valenciano que nació en 1265 en Peralada (Catalu­ña) y, cumplidos los 50, parasitó unos años por Valencia. El de Peralada fue precursor de los chovinistas que, hasta el 2004, llamarían catalán a cualquier idioma que se pare­ciera al del condado. Así, en 1732, el miembro de la Aca­demia de Buenas Letras de Barcelona, Agustín Eura, su­ponía que el castellano, provenzal y toscano procedían del catalán (por ende, dialec­tos catalanes). Igual opinaba el barcelonés Antón Bastero en el año 1724. El segundo testimonio es el de sant Vicent Ferrer, por aquello de que en la Serranía hablaban mal, con palabras aragonesas y catalanas. El 'Safanoria d'Or 2004' olvida que al santo le seguían gentes de Aragón y Cataluña, y que el amanuen­se que copiaba sermones pudo actuar como Muntaner, Eura o Bastero. Hay datos más se­rios, como las actas del Com­promiso de Caspe (6 de junio de 1412), presidido por sant Vicent y donde la Cancillería Real puntualiza que están en 'ydiomate valentino'. Y donem atre eixemple pera el `Safanoria d'Or 2004': el dit Agustí Eura, en 1732, parlava de la "llengua catalana de sant Vicens Ferrer", citant com autoritat al 'Teatro de la vida´ de Berlinch, pero la fu­lla 999 a que mos remitix diu: "suas predicationes, et sua valentina ac materna lingua semper locutos". Lo mateix trobem en el text de sa canonisació y en el del seu biógraf Razzano en 1455, ahon mos recorda que'1 sant parlava "valentina lingua".

Otros, como Jiménez Patón, decían que la valenciana era dialecto de la castellana (Elo­cuencia, 1604); o como Degenhart, que llamaba "il motto aragonese" (Pissanello, 79) al lema 'guarden les for­ces' del Magnánim en 1442.

El siguiente es Martí de Vi­ciana, precisamente quien más defendió la denomina­ción de idioma valenciano en el XVI. Viciana conocía el hecho histórico (estudiado por Lapesa) de la justa filoló­gica celebrada en la corte del papa Borja entre el 24 y 29 de junio de 1498.

Los embajadores de Castilla (el padre de Garcilaso de la Vega), los de Toscana y Fran­cia defendieron la latinidad de sus idiomas, pero los car­denales valencianos Serra, Llorís y compañía tenían ob­jetivos más sibaríticos que las pugnas idiomáticas. Fue Vi­ciana quien, anacrónicamen­te, recogió el guante en 1574 y defendió "la lengua valen­ciana, que a cada cosa tiene propio término sin buscarle de nuevo, porque acógese a su madre la lengua latina" (Ala­banzas, 44). El 'Safanoria d'Or' selecciona una frase de Viciana fuera de contexto, ignorando que los escritores estaban coaccionados por fac­tores sociales. En el XVI era frecuente el procesamiento de sospechosos de tener sangre impura, y no digamos la que se le venía encima al humanista que mostrara indicios de erasmismo, islamismo o judaísmo en obra o pensamien­to. Viciana recurre al eufe­mismo de llamar 'lemosino' al romance del siglo XIII, por hablar "muchos la lengua de Provenza" en 1238. El cronis­ta otorga a la lengua valencia­na la condición de 'doncella virtuosa" (p. 45), y no era pru­dente defender un origen autóctono contaminado de voces valencianas de origen mozárabe o árabe. De todas formas, el de Burriana dejó claro la independencia del idioma valenciano en el XVI, aunque por evitar zarpazos de la bicha inquisitorial, ale­gara en ocasiones un origen provenzal o lemosino, alejado del contacto con territorios islamizados o impuros.

La precaución podía evitar­le procesos como el de fray Luis de León, y de ahí que Vi­ciana mintiera consciente­mente. La mayoría de valen­cianos del 1550 seguía usando una lengua valenciana re­pleto de arabismos y mozarabismos, de igual modo que se­guían vistiendo la moda mo­zárabe del 'saragüell' ante­rior al 1238, rechazando la vestimenta invasora. El caba­llero Viciana, por tanto, men­tía conscientemente al supo­ner origen norteño y afirmar que jamás "la lengua valen­ciana ha tomado ni usado de palabra  alguna  arábiga" (p. 31).

Lo de la limpieza de sangre idiomática exige espacio, pero aquí lo merece el 'Safanoria d'Or' y sus colegas Pere Calostre, Vaoro Jáfer y Llaura Santacruz (Sentacreu, en va­lencià). La siguiente joya es una frase de Escolano de 1610, a la que respondemos con otra del mismo autor y año: "ha venido a tener nom­bre de por si y llamarse len­gua valenciana, y a merecer asiento entre las más dulces y graciosas del mundo" (Esco­lano: Décadas, 1610). 'El Sa­fanoria d'Or' incluye a Carlos Ros como defensor de la uni­dad y denominación de catalán. ¿Les sorprende? A mí también, pues cita el Epítome de 1734 y, con gafas limpias, leo: "la lengua catalana es malsonante, grosera, isleña y montaraz" (Ros: Epítome, 1734), mientras que a la va­lenciana la acribilla con los adjetivos antónimos: "gracio­sa, breve, dulce, suave, pri­morosa, gentil, gallarda, com­pendiosa, pura, aguda, emphática, sentenciosa, elocuen­te..." (Epítome, 1734) ¿Aixina que Ros volia dirli cátalá? ¡Che, per favor! ¿Esteu maganyosos pera no entendre lo que escriu Ros dasta en lo títul?; 'Origen y grandezas del Idioma Valenciano'. Res­pecte a l´orige -influit per poregosos  de  contaminació infel-, repetix el tópic: "la va­lenciana y la catalana dima­nan de la limosina" (p. 20).

Francesc Esteve, en adorno erudito, cita a Fenollar y las 'Regles d'esquivar vocablos'. Lástima que ignore los estu­dios de Martí de Riquer o las investigaciones de Badía i Margarit, donde ridiculizan a los que defienden la autoría de Fenollar. Pero más grave es que se oculte lo evidente: las 'Regles' son una falsifica­ción perpetrada por el fascis­ta catalán Jaume Massó hacia 1920, aprovechando tres de los seis folios del siglo XV que estaban en blanco en el códice Carbonell de la catedral de Gerona. Esto lo sabían Ri­quer y Margarit, pero no era políticamente correcto (otra vez ataduras sociales) denun­ciar a Massó, mecenas enlo­quecido y paleógrafo fun­dador del IEC.

Y per últim, aclarir que´l Premi Safanoria d'Or (virtual o fet de cartó), no 1'ampoma quansevol tarariro empalmat per febra catalanera. Mosatros (la meua goseta, un par­dal que tinc en cert puesto i yo) ham valorat els coneiximents d'Esteve y els seus companyers, 'professionals de la lingüística i professors que ensenyen historia de la llengua'. Pera més informació, dotoregeu en 'www. arreebuuurro. cony. Universitat de Valencia'.

Diario de Valencia 10 de octubre de 2004

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