Jesús Puig, “papá Levante”

Ricardo García Moya

Merengue el bigote y la pelusilla de la azotea, este homínido encorbatado podría ser un policía franquista de Almodóvar; o, también, el malo malísimo de telenovelón vespertino; y, aplicándole Grecian 2.000, algún extra mejicano que interpretara a Beria, progresista normalizador de la poli estalinista que acabó fusilado por sus fans. Pero Jesús Puig es, simple­mente, un verdulero insultón del diario Levante que, en ocasiones, habla de su condi­ción de padre (de ahí lo de "papá Levante"), Agresivo e hiriente, califica de "tándem troglodita" a la profesora Lola García Broch y al abogado Sentandreu. En otro frente, murmura contra el "Cercle de Lectors" por remitirle la revista en español, no en el catalán de sus desvelos.

El tío, sin avergonzarse, cuenta la anécdota de una de sus catalanizadas hijas que "truca a una pizzería" y, en jerga del IEC, escupe: "Bona vesprada, voldriem dues pizzes" (DL.10/06/03). Ante esta frase cabalística, después del susto, lo normal sería que uno llamara al 091, al exorcista del barrio o al parapsicólogo argentino de la esquina. No obstante, el paciente emplea­do rogó a la hija de papá que le hablara en español, para poder entender la extraña frase (en valenciano moderno es "vesprá", con apócope; y lo de "dues pizzes", al no existir el femenino "dues" en idioma valenciano, podría interpre­tarse como "du (l)es pixes", o algo peor). Lo cierto es que el tío este, aparte de insultar, al oponente, pretende hacer creer al lector que los valen­cianos normales usamos ver­bos como "trucar", cuando eso sólo lo hacen los catalaneros y sus amaestrados hijos. Mosatros, en idioma valencià, diguem cridar per teléfono; y els catalans, en cátala, digüen "trucar per teléfon". La voz "truc" aparece en valenciano antes que en catalán, concre­tamente en el diccionario de Jaume March (a. 1371), pero asociada al juego. Con la acep­ción de llamar -usado por los papás que leen Levante-, surge en el catalán del siglo XIX; no en idioma valenciano.

Si papá Levante fuera un valenciano sin catalanizar, habría advertido a su hija que el plural femenino "dues" es un arcaísmo de todos los romances peninsulares, in­cluido el portugués. En valen­ciano desapareció hace medio milenio; pero, y aquí está el casus belli, permaneció vivo en el catalán vulgar de escombraires y patataires. Hay un hecho significativo que con­viene divulgar para que los papás faltones (aixó de troglodites, de veritat, está molt lleig) se enteren de una puta vez: cuando  el catalán Bonllabí traduce al idioma valenciano el Blanquerna, en 1521. todas las "dues" del manuscrito provenzal las con­vierte en "dos". Hasta el manos largas Corominas dice -traducido al valenciano-, que: "en el Reyne de Valencia, dos es l´únic amprat en femení y masculí, desde el Maestrat dasta el Sur" (DECLLC), Lamentablemente, la hija de Jesús Puig ha aprendido a asustar al pizzero con una voz muerta que haría reír a los humanistas Timoneda, Palmireno y Bonllabi. Quizá papá Levante haga creer a sus hijitas que el plural femenino "dos" ha sido un invento a golpes de hacha y estaca de los que él llama "trogloditas", pero ni Lola García Broch ni Sentandreu son seres del Jurásico (como sugiere papá Levante), ni vivieron en los siglos XIV y XV cuando los dignos valencianos ya usaban la voz prohibida por Inmersioman: "dos maneres" (Ferrer, St. Vicent: Quer; 1413; "dos tovalloles" (Inv. Ausias March, 1459); "dos hores" (Roig: Espill, 1460). Con docu­mentación   del femenino valenciano, aplicado a las horas, podríamos empapelar la dacha del papá y sus hijas: "dos hores" (Alcanyis: Reg. preservatiu, 1490); "dos hores" (Const. Universitat de Valencia, 1611); "dos túniques, dos camises" (A.M. Castelló: Inv. Sta. María de Castelló, 1668); "dos portes" (Ros: Tratat, 1736), "les dos de la vesprá" (Escrig: Dicc, 1887) etc.

El papá Jesús Puig (¡cielos, qué obscenidad, un nombre propio idéntico en valenciano, castellano y catalán!) debe usar un traductor al catalán. Es ridicula la morfología ver­bal que usa: "ofereixen" por "oferixen", "procedeix" por "procedix", etc.; si bien puede deberse al influjo de las acade­mias de catalán Canal 9 y Punt 2. El tío del bigot, como si fuera un noi d'Igualada, escribe: "Telefone a Hisenda per fer-hi una consulta". Sólo los acomplejados valencianos pueden comprar este diario del Moll, que nos ofende con prosa colonialista. La frase, en idioma valenciano, sería: "Telefonege a Hacienda per a fer-li una consulta".

El ridículo "hisenda" -como sabe, creo, incluso Ascensión Figueres-, no existe ni ha exis­tido jamás en idioma valen­ciano (puede que en algún retocado manuscrito en provenzal de siglo XIII). La voz no procedía directamente del latín "facere", sino que fue un préstamo del castellano a fines del XVI. En las tierras napolitanas españolas dio "azienda" y, en valenciano, hacienda. La voz y sus deriva­dos se arraigaron libremente en nuestro idioma: "furtarli la hasienda y mercaderies"(A. M. Elig, Leg, H. 49, 5 febrer 1617); "tenia molta hasienda" (Porcar: Ms.Coses, 1617); "de qui será la   hasienda" (Llib.establiirients de Peniscola, 1701); "hacienda feta d´estola, prest s'embola" (Ros: Tratat, 1736); "la hacienda y la salut" (Tormo: La Gatomaquia, h.1770); "deixe la casa y hacienda" (Escorigüela: Coloqui del que volien reclutar, 1787); "un llaurador hasendat" (Conv,de Saro. 1820); "hacendat que no fa res" (Fages: Aforismes catalans traduits al valencià, 1853); "en bones haciendes" (Gadea: Tipos d'espardenya, h.1890); "el ministre d'Hacienda ha declarat que en tot lo mon están les subsistencies més cares" (El Poble Valencià, 31 març 1917); "pot dur est´hasienda y l´atra" (Alberola: Terres secanes,1924).

Hacienda es un vocablo arraigado en la lengua valen­ciana, de igual modo que el "enfadat y reenfadat" (Relació de les festes per Sant Pere Pasqual, 1743). El verbo "enfadar" se incorporó al valenciano en la misma época que hacienda, lo que pasa es que procedía del portugués "fado", y el fascismo expansionista catalán acepta voces de cualquier idioma, menos del odiado español. De todas for­mas, admito que papá Levante me califique de tro­glodita del Jurásico si puede ofrecer una documentación valenciana de "hisensa" simi­lar a la que le hemos propor­cionado de "hacienda". En tal caso, me comprometo a invi­tar a una paella a él y a toda la redacción del Moll, a cam­bio de otra condición: que papá Levante nos amenice la velada -acompañado de los palmeros Ferranet Belda y el Muelas-, con esta rumba cata­lana: "Porompompaire, / soc barretinaire trogloditaire, / mes, ai, ja no en soc; / me diuen cantaire, ai, / mes no canto gaire, / mes no canto, no; / soc trogloditaire mamporreraire i llevantinaire, / porompompaire, porompompó...". Ací, entre palmes del Ferranet y el Muelas (en crits de "¡dues.dues!", en lloc d'olé), papá Levante escomença a ballar un taconejat com els del Titi (q.e.p.d.).En quant al vestuari, tots de flamencs en barres roges y grogues.

Diario de Valencia 24 de junio de 2003

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