La `pesca´ catalana de Rita

Ricardo García Moya

El día en que el bus turístico fantasma (circula vacío entre ruinas, putones y yonquis por calles como Guillem Sorolla), rebose de ‘guiris’, pensarán que están en Cataluña por los rótu­los callejeros, `normalitzats’ en catalán por la simpática Rita (con nuestras pelas). Así, la em­blemática calle de la “Peixca­teria” -entre San Martín y la Plaza Redonda- es ahora la “Pescateria” catalana. La dife­rencia es mínima, pero existe. Nosotros tenemos el sustantivo “peixca”, y el castellano y cata­lán comparten “pesca”. La len­gua valenciana creó el derivado peixcateria (peixca + teria); de igual modo que castellanos y catalanes adoptaron “pesca + deria” y “pesca + teria”. El sus­tantivo peixca y el verbo peixcar han sido prohibidos por el IEC y su mascota, la AVL. Nadie puede escribir peixca en territorio valenciano. El otro día, el diario catalán Levante aullaba que: “la Generalidad y el Diario Oficial ya han eliminado el uso de la palabra peixca, no norma­tiva según los acuerdos de la AVL; pero el departamento que encabeza Ramón-Llin mantiene el término de peixca, empleado por los secesionistas” (4/11/02).

Sufrido lector: cuando algún tipo del diario Levante le moles­te llamándole secesionista por usar peixca, sugiérale cortés­mente que se vaya a cagar a la redacción del Ferrán Belda y, si se deja, léale este listado para que le caiga la cara de vergüen­za. El infinitivo “peixcar”, por ejemplo, está presente en el ‘Liber Elegantiarum’ del huma­nista Joan Esteve. Sólo este dic­cionario latino-valenciano, aca­bado en 1472, tendría más valor para mantener la voz “peixca” que todo el IEC y su caniche. La familia semántica derivada de peix estaba normalizada en to­do el Reino. El setabense Lluis Alcanyis, catedrático de la Uni­versidad de Valencia y partici­pante en Les Trobes en lahors de la Verge (a. 1474), documenta el uso del sustantivo “peixcador, peixcadors” en su “Regiment preservatiu” (a.1490), así como el verbo peixcar con la morfolo­gía correcta: “peixque prop”, “peixquen” (Reg.1490). Más ejemplos: el clásico Bernat Fenollar, nacido en Penáguila, también escribía en idioma valenciano “la peixcateria” (Lo procés de les olives. Valencia 1497).

Despreciando que los clásicos de Xátiva, Penáguila o Valencia usaban peixca, peixcar; peixca­dors y peixcateria, la alcaldesa Rita y la Generalidad queman impuestos catalanizando calles y subvencionando comercios para que adopten el catalán. En Alicante, un gran rótulo en la calle Loaces anuncia la “Pes­catenia” (Pesca + teria, en cata­lan), violando la lengua valen­ciana de los alicantinos. Si al­guien quiere comprobarlo no tiene más que visitar el Archivo Municipal y analizar el “Llibre de la Peixca” (AMA, arm 5, nº 115), manuscrito de 1578 sobre las partidas de “peix­ca” (no “pesca”, en catalán) y los “peixcadors” (no el catalán “pescador”) del puerto de Ali­cante. Del Postiguet pasamos al archivo municipal de Vila Real, donde documentamos “peixca­teria” en el dictamen del catedrático fray Diego Mas de Vila Real, fechado el 4 de enero de 1604. Más al sur, en la culta Gandía, comprobamos la pure­za del idioma valenciano en el nombre de las calles: “en lo ca­rrer de la peixcatenia” (Archiu Colegiata de Gandia, 5º lib., any 1652, f. 289).

El infinitivo “peixcar” figura en la prosa jurídica de notario Nofre Ginar, en su “Reportori General dels Furs” (Valencia 1608); editado un año antes de la expulsión de los moriscos. Y el pretérito “peixcava” lo usa el alcoyano Guerau en filigrana metafórica sobre la conversión de “mosquits” o moros: “peixca­va mosquits” (Guerau: Cent S. Vicent, 1656). Pero el alcoya­no Guerau, catedrático de la Universidad de Valencia, hacía constar que escribía “en lengua valenciana” (p.115), de ahí que no sustituya “peixcar” por “pes­car”, como impone el fascismo catalanero.

En la literatura jocosa del XVII hallamos el gerundio “peixcant” en el manuscrito de la Infanta Tellina de Mulet, con­servado en la Biblioteca Na­cional: “en un sequiol peixcant”.

Por las mismas fechas, Valda ofrece la 3ª pers. del presente de indicativo: “peixca a tots” (Valda: Fiestas Inmaculada, 1663, p. 497). Una década más tarde, la anquilosada prosa cancilleresca alude a “la peixca y peixcadors” (Ord. Costa Regne de Valencia, any 1673). El idioma valenciano era respetado hasta la frontera norte: “y que no puguen peixcar” (Llibre de establiments de Peniscola, 1701). Ya en tiempos de pelucas y rapé, el notario Carlos Ros era fiel a la morfolo­gía del idioma valenciano, escri­biendo “peixcador que peixca” (Carlos Ros: Adages, 1736). De igual modo, el mejor novelista en lengua valenciana del siglo XVIII, Fray Lluis Galiana de Ontenient, mantenía el uso del verbo ahora vetado “peixque” (Rondalla de rondalles, 1768). En realidad, hasta la llegada del fascismo catalanero se conservó la pureza de estas voces: “mos haurem de fer peixcaors...vorem la peixquera” (Bernat: Un ensa­yo fet en regla, 1845); “peixca­ter” (Escrig: Dicc. 1887; “una peixcaora” (Portolés, Miquel: Nelet el ‘dAlboraya, 1893); “re­querint amors a una peixcaora” (Peris Celda, Josep: La peixca, 1926); «peixcar, peixcateria” (Torán, Chimo: Dicc. GAV, 1983); “peixcar, peixcateria” (Dicc. RACV 1997).

La ciudadanía defiende su patrimonio artístico o idiomáti­co, sea en Barcelona o Avilés; pero no en Valencia. La estatua de San Martín no regresa a su fachada, y la calle Peixcateria ya está catalanizada; vileza que no habría tolerado Joan Porcar, retor de Sant Martí, que tam­bién dejó testimonio léxico de la calle ahora prostituida por la mezquindad política: “el 11 de febrer de 1613”, unos carros pasaron junto a la iglesia de Sant Marti, ya que por el barro “no podien pasar per la peixca­teria” (f.176). La orden de ex­terminio contra la familia se­mántica derivada de “peix” -incomprensible para cualquier filólogo normal- , está en rela­ción con esta nota de Coromi­nas: “la paraula peixcar es sola­ment valenciana” (DECLLC). De ahí que todo el ejército in­mersor, desde la intendencia del diario Levante hasta los ‘gur­kas’ de Ascensión, se hayan lan­zado a degüello contra las inde­fensas “peixca, peixcar, peixque­ra, peixcatera, peixcador..”. Hay que implantar el catalán, y la Generalidad valenciana destina miles de millones para rotular calles, subvencionar premios, pagar maestros, asesores, tra­ductores, presentadores de Ca­nal 9, Punt 2 , Radio 9 y comi­sarios que vigilen el lavado de cerebro de nuestros hijos.

Entregada a la catalaniza­ción, la Generalidad autoriza que los niños valencianos ten­gan como libro de texto “La flexió verbal” de Enric Valor (Ed. Eliseu Climent), un panfleto que prohíbe el uso del verbo valenciano “peixcar”, impo­niendo el catalán “pescar”. Martirizado lector ¿usaría el catalán “pescar”, como impone la Conselleria de Tarancón; o prefiere el valenciano “peixcar”, como nuestros padres y los escritores del Siglo de Oro?

Diario de Valencia 17 de noviembre de 2002

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