La saburra de Ascensión Figueres

Ricardo García Moya

Enigmática voz de étimo latino, Corominas sugiere su transmisión a través del mozárabe y no sólo al valen­ciano y castellano, sino al magrebí "sabura". Todos tenemos saburra en la lengua, sea blanquecina o amarillen­ta. En idioma valenciano la saburra originó el adjetivo "saburrosa", es decir, cuando la tenemos sucia y notamos su desagradable presencia: "trau la llengua... que saburrosa quŽestá" (Millás: En lo mercat, 1884, p. 15) La saburra de Ascensión no es la de su len­gua física, claro, sino la que institucionalmente extiende con escritos como la "Decla­ració de lŽAVL sobre el valen­cià". Allí leemos, por ejemplo, "avalua" (p. 2), cuando el idio­ma valenciano moderno usa el cultismo "evaluar", acorde con el étimo medieval "del francés évaluer, año 1366, del cual   procede   evaluar" (DCECH). En 1950 reconocía el colaboracionista Giner que, en valenciano, "diem conti­núa, evalúa" (notes de Joseph Giner a Guarner en lŽany 1950, Gramática S. Guarner, Barcelona, 1993). En castella­no, igual que en catalán, tam­bién tienen "avaluar, avalua­ción, avalúo" (DRAE), pero es más correcto etimológicamen­te la morfología moderna valenciana: evaluació, evaluant, evaluar, etc. El escrito de Ascensión (permítanme la sinécdoque de la parte por el todo) está ahito de guiños para blindar la catalanización, especialmente por el énfasis en proteger catalanis­mos filtrados en el norte del Reino, con ayuda institucio­nal, en las últimas décadas.

La saburra de Ascensión está compuesta de escoria léxica, pamplinadas sintácti­cas y morfologías al dictado del IEC, como "espontània" (p. 6), infiel a la grafía culta valenciana    "espontánea" ("spontánea voluntat" Esteve: Líber, 1472, ed. 1489), por derivar del latino "spontaneus". En buen valenciano vivo decimos: "eixa chicona no es molt espontánea", aun­que la saburra lo catalaniza en: "aqueixa xicona no es gaire espontània". Las dicta­duras dan a un armario gorra de plato y pistola para mante­ner el orden ideológico. Hoy, enjambres de politizados lin­güistas (Carod y Bargalló son científicos filólogos) estable­cen alambradas administrati­vas para ir cercando al insumiso. La mayoría de académi­cos de Ascensión, si ustedes leen sus obras, son vehemen­tes catalaneros que hablan de "la Nació  Catalana del Principat, país, illes"; de ahí que fomenten como valencia­no normal y culto los indesea­bles arcaísmos y catalanismos "avui, mot, graó, sorra, vuit, desenvolupar, clatell, cap de setmana, amb, vacances, ximenera, petit, ronyó, llauna, anyell, perjudici..." (Dec. AVL) La academia de Ascen­sión incita a usar el anfiboló­gico arcaísmo "mot", cuando tenemos "paraula, veu y vocable". Llama innovación del valenciano moderno a "bigot" (p. 6), dando a entender que el catalán "bígoti" tiene más solera, cuando es lo contrario; y pone en la misma balanza semántica "coentor" y "coissor"; "arena" y "sorra" (ésta, en valenciano, sólo es arabis­mo alusivo a la tonyina). Prohibe el ancestral valencia­no "a lo llarc", sustituyéndolo por el moderno catalán "al llarg"; falsea la morfología de "clóchina" en "clòtxina" y, además, autoriza la sinónima catalana "musclo". Y la hermanita del Cipriano y Camps baldanse de riures, traqueta per ací, petot per en mig, mascletá per allà, dinés pera el cuiner catalá, regalet a este catalaniste, subvenció pera lŽatre żY pera lŽenemic públic número u dels valencians, el Herrero de la COPE? A eixe, lo millor: un puesto en Canal Noi, pera que seguixca agraviantmos.

La saburra envenena con disparates como "endinsar" (p. 2) o "emplenar"; y oculta, por ejemplo, que "bargalló" -incluido en los diccionarios de falso valenciano-, es vocablo catalán sustituido moderna­mente en Cataluña por el valenciano "margalló". Una Academia del Idioma Valen­ciano defendería singularida­des como "entabuixar" (la doc. Ros, 1764), que no es si­nónimo del mallorquín "atabuixar", pero la saburra lo emponzoña todo. Una pedago­gía sin saburra explicaría que la lengua valenciana, por ejemplo, ya ofrecía topónimos como Morvedre y sustantivos zoológicos como "granotes" en 1238; pues el "Portal de les Granotes" debía su nombre al "charco de aygua que criava moltes granotes" (Beuter: Hist c. XX, 1538), y, en el siglo XIII, los aborígenes del condado barcelonés las llama­ban "granolles". El idioma fue enriqueciéndose hasta la lle­gada de los floralescos, aun­que los escritores dignos seguían incorporando léxico; así, el sustantivo "macasar", perfume extraído del oriental arbusto homónimo, se docu­menta por primera vez en esta frase: "A macasar; no entabuixa" (Escalante: Les chiques, 1877) Una joven entrega su trenza al preten­diente, explicando que huele a "macasar" y que "no entabuixa" (entabuixar: quant u s'aturdix per fumagera o tufo de moliná, o per aulor de perfum, fartera, pítima, etc.), semánti­ca y morfológicamente distin­to al mallorquín "atabuixar" (sustraídos ambos por el fas­cismo filológico catalán).

En la misma página halla­mos "marraixos", adjetivo valenciano; y "coset" sustan­tivo del mismo idioma. El pri­mero, polisémico, puede ser sustantivo ictiológico, docu­mentado por Orellana en 1802; pero en la obra de Escalante equivale a astuto, malintencionado, aplicándolo el padre de la joven a sus du­dosos pretendientes: "żtambé son marraixos? (Les chiques, 1877) Respecto a "coset", alude a la prenda femenina para realzar el talle: "y aixó que no duc coset" (Les chi­ques, 1877 ). Lo mismo que el corsé castellano, el "coset" valenciano deriva del étimo "corpus" que generó el fran­cés "corselete". Escrig recogió "coset" (Dicc. 1887), pero la saburra ha asesinado este sustantivo valenciano, impo­niendo el castellanismo die­ciochesco barcelonés "cotilla" en los falsos diccionarios valencianos. El de la Generalitat de Bromera admite los barceloneses "cotilla, cotillaires", pero no "coset, coseters".

La saburra destruye grafías como chic o chiqueta; inter­pretando como x la ch de los humanistas. Así, la palabra "charco" aparece con x en la Crónica de Beuter editada por algún enano intelectual de la Diputación de Valencia (p. 273); pero la edición príncipe, la de 1538, muestra una esplendorosa "ch", palatal africada sorda valenciana, limpia de saburra: "charco de agua que criava moltes granotes". El sabio Corominas ofre­cía como primera documenta­ción de "charco" una de 1764; pero hemos visto que "char­co" es renacentista y de todas las épocas: "un estanch o charco" (Blay: Sermó, 1666); "fent la descuberta de la Torre del Charco" (Ord. cus­todia ,1673); "plou en un charco" (Mercader: Vida de fray Pedro Esteve, 1677); "charcull: charquillo" (Mayans: Voc, val. 1787); "charcull de patos" (Bib. Nic. Primitiu, Ms. 420. 1795); "els charquets de la sanc" (Mar­tínez: Nelo el Tripero, 1792); "la sanc no fará charco" (Bib, Nac, Ms. Chaqués lŽolier, c. 1850); "en mig de un charco" (La tertulia de Colau. 1866); "vesten als charcos y als clots" (Escalante: A la vora de un sequiol, 1870); "ha dansat per lo charco" (Lladró: El titot, 1876). Ara concluixc en la qüestió del títul: żCóm netejem  la  saburra  de Figueres y els seus millonaris? Obligant a que mos tor­nen els millons que han guanyat engatusant al poble. Mentrestant, la saburra mos endenyará en retafiles de morfologies com "pitxer", prohibint el valenciá "picher" de Joanot Martorell.

Diario de Valencia 7 de marzo de 2004

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