La tenebrosa Luz de las Imágenes

Ricardo García Moya

En Orihuela, la monitora explicaba a un grupo de alumnos la exposición La Luz de las Imágenes: que si la pintura de Levante, que si la or­febrería manierista de Levan­te, que si la escultura de Le­vante. Menos mal que no le hacían ni puto caso y, el más atento, se dedicaba a pegar mocos en la pared. Asqueado por la manipulación de la in­dividua pagada con nuestros impuestos, le pregunté si no sabía cuál fue el nombre de nuestro territorio desde el Medievo. Le comenté que sus antepasados de Orihuela lo llamaban Reino de Valencia, respondiéndome que: “para los niños, era mejor decir Le­vante”. Igual razón me dio la comisaria, mirándome como quien oye hablar a una sardi­na. Por lo visto, es la orden que tienen: el Reino de Valen­cia no existió y jamás debe ser nombrado ¿Será posible tanta miseria en los Tarancón, Oli­vas y toda la patulea que nos gobierna? ¡Y éstos son los que presumen de “vertebrar” el territorio valenciano! ¿Us­tedes imaginan una exposi­ción de arte religioso catalán, patrocinada por la Generali­dad catalana, que ocultara el título de Principado de Cata­luña, pese a su falsedad? Los responsables de La Luz de las Imágenes, sea Inmersiomán, la hermanita del Cipriano o el motiló Palpanaps, han con­jugado la belleza de las obras con la más siniestra manipu­lación. La música de Wagner es sublime, aunque no da igual placer escucharla en Bayreuth que en Auschwitz, mientras te están gaseando.

Al visitante le entregan un lujoso libro de 50 páginas a todo color, veneno cultural de efectos retardados. El ejemplar, por las excelentes repro­ducciones, es de los que la gente conserva y, año tras año, inoculará a los lectores la creencia de que nuestro te­rritorio no tuvo nombre; así, los puertos valencianos apa­recen como “puertos de Le­vante” (Catálogo Luz de las Imágenes. Ed. Generalitat Va­lenciana, año 2003, p.17). La maquiavélica redacción de los textos cita talleres “mallor­quines, castellanos y levanti­nos”. Son valencianos cuando aluden a Valencia ciudad, y son tan miserables que ocul­tan cualquier dato que pudie­ra ayudar a la vertebración del territorio valenciano, aunque sea religioso, silen­ciando que las estatuas de San Vicent Ferrer y la Mare dels Desamparats (proceden­tes de Elche, Ibi, Alicante, etc...) estaban en las poblacio­nes del Reino por ser patro­nes del mismo. Hasta se equi­vocan al apellidar Beltrán a San Lluis Bertrán.

Bajo la sombra de Inmer­siomán, la exposición se con­vierte en una academia de catalán que sigue los dictados de Cataluña, seleccionando alteraciones morfológicas que consideran cabeza de puente de la inmersión catalana: la Mare dels Desamparats es convertida en “Desempa­rats”; la morfología de sus­tantivos como “purea” la catalanizan en “puresa”; la plu­ralización valenciana de “ter­mens”, la prostituyen en “termes”; grafías clásicas co­mo “punchó” y “chiquet” son retorcidas en “punxó i xiquet”, como manda el Ins­titut d’Estudis Catalans. Aunque se exponen manus­critos e incunables, no hay re­ferencia a la literatura reli­giosa en idioma valenciano. ¿Por qué no exponer, por ejemplo, las “Obres en lahor de Senta Catherina” de 1511? Porque no interesa divulgar las grafías que allí figuran: “punchons, bachillers, ver­gens, juncs, recort, rellonge, destrea, alcayt, bellea, espi­rit, llançols, naucher, murte­res, joya, sancera...”. La Ge­neralidad obedece al IEC y prefiere: “punxons, batxi­llers, verges, joncs, record, re­llotge, destresa, alcaid, belle­sa, esperit, llençols, nauxer, murtrerar, joia, sencera, etc.

Junto a barbarismos catala­nes como amb o planol, los funcionarios de Tarancón (que presume de que el PP normalitza más que nadie) introducen sustantivos que jamás pertenecieron al idio­ma valenciano ¿Quién conoce el galicismo “baiard”? Nadie, salvo los normalitzats por In­mersiomán, al constar en los falsos diccionarios valencianos que aprueba la invicta Generalidad. Jamás fue usa­do “baiard” por ningún escri­tor nacido en el Reino de Va­lencia, salvo algún bonyiguer floraliste que limosneaba en 1900 por Barcelona y, por su­puesto, la actual plaga imner­sionista enquistada en RTVV y la Generalitat.

En la tenebrosa Luz de las Imágenes, en español, lee­mos: “para las andas del Cor­pus”, y los traductores lo en­mierdan como: “per al baiard del Corpus”. En la actual lu­cha para descuartizar España hay que liquidar homologías con el español, como es el ca­so del valenciano “pera les andes del Corpus”; frase que Tarancón, el IEC y su masco­ta la AVL no pueden admitir, sustituyendo el valenciano “les andes” por la escoria ca­talana “baiard”. Para que no les engañe Inmersiomán, re­cuerden que en idioma valen­ciano “anda” es una “especie de peana, más o menos labra­da artísticamente, para llevar en procesión las imágenes” (Escrig: Dicc. 1887). El lexicógrafo añadía la frase: “dur, o portar, a u en andes”. Tam­bién Martí Gadea, nacido jun­to a Alcoy, recogió la voz: “les andes: andas o custodias” (Gadea: Voc. 1909). Así era en prosa hagiográfica: “ixqueren ab les andes” Gil, Vicent: Re­lació del segón Centenar, 1655); y popular: “duen al Beato Factor en andes” (Co­loqui de Tito y Sento, 1789).

La exposición La Luz de las Imágenes está contaminada con barbarismos como baiard y focus. Dime, Tarancón: ¿no sabes que “focus” es morfolo­gía de bricolaje, inventada hacia el 1900 por el prefascis­mo catalán? Hasta Escrig, en 1887, recogía “foco de corrup­ció, de vicis...”. El mal que es­tás haciendo al Reino -al que insistes en llamar “Levante”-, tardará años en remediarse. De todas formas, mientras los blandos valencianos se dejen engañar con tus “baiard” de marras, tú o el Inmersiomán que te sustituya tiene asegu­rada la licencia para catalanizar hasta Orihuela. ¿Cómo puede ser Conseller de Cultu­ra quien ampara, diariamen­te soy testigo, la normaliza­ción catalana? En el catálogo usáis el sustantivo “turó”, cuando el mismísimo Coromi­nas advierte: “Turó, en el Reino de Valencia es entera­mente falso que sea vivo; allí no lo he oído jamás; tampoco figura en ningún diccionario valenciano” (DECLLC). En idioma valenciano tenemos montanyeta, tossal, puig chi­cotet, etc... Sólo un floraliste usa “turó” en 1887, y Corominas se burla de él. En 2003, la CV es el Hotel Glam de los inmersionistas. Hoy, en la Universidad de Alican­te, los carteles anuncian la actuación de cantantes en defensa del catalán: el “Noi de Catalunya”, un mallor­quín y un grupo del “País Valencia”. ¿Saben quién pa­trocina este acto “vertebra­dor” de los PPCC? Los pepe­ros del Ayuntamiento de Alican­te y la Diputación de Ali­cante. ¿Comprenden por qué, en la tenebrosa Luz de las Imágenes, han dado orden de engañar a los niños, llaman­do “Levante” al Reino de Valencia?

Diario de Valencia 20 de abril de 2003

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