Lope de Vega y Rosa Rebufa

Ricardo García Moya

Amiga Rosa Regás: cuando visito la Biblioteca Nacional siempre per­cibo valencianismo. A la entrada me reciben las estatuas de Luis Vives y, en la Sala Cervantes de investiga­ción, la colección de bellísimos cua­dros cervantinos -pintados por el valenciano Muñoz Degrain-, me transporta al tiempo de los Lope de Vega y Cervantes; clásicos que dis­tinguían entre lengua valenciana y catalana en obras editadas en Bar­celona. Te han proclamado rasputina de la BN y. según pregonas, tu primera misión es fulminar el nom­bre del idioma valenciano; pero, dado que entramos en el zoco de gentilicios, onomásticos y cognómenes -sin acritud y para intimar-, tu apellido Regás lo valencianizaré en Rebufa, con el ilustre mozarabismo `bufa’ (con perdón), más el prefijo ‘re’ de repetición y el tratamiento valenciano de cortesía ‘so’. En fin, abuelita contorsionista ideológica, ¡quién diría que, tras trabajar para los americanos USA, actuarías en ópera bufa y lingüicida para los Maragall, Bambi y Carod! En tu BN, So Rosa Rebufa, leí hace años la novela ‘El peregrino en su patria’ (Bar­celona, 1604), escrita por Lope de Vega a los 42 años, cuando lidiaba cruel guerra de ingenio con Góngora; circunstancia que le impulsó a adornar eruditamente la citada obra. A lo largo de 240 páginas, Lo­pe alternó prosa y verso con un asombroso alarde de referencias a autores clásicos y renacentistas, creando el ambiente mágico donde aparte de los protagonistas reales, dialogan el Mundo, la Gula, el Cuer­po, el Entendimiento, la Música, etc. En relato tan humanístico no faltan referencias a los idiomas que Lope consideró más interesantes, bien por la utópica condición de len­gua madre (latín, griego…), o por ser habituales entre los súbditos del mayor imperio conocido: el de Felipe III de España,

En cierto modo, Lope sigue el esquema de Torres Naharro en la Propalladia (Nápoles, 1517) , con versos en “latín e italiano / castella­no y valenciano”. En el genial y caó­tico encaje poético donde dialogan el Juego y la Lascivia, Lope incluye sólo una frase vasca: “en vizcaíno: Agur zuremecedea” (saludo o des­pedida derivado de ‘su merced´); sal­picando estrofas con vocablos de lasquenetes tudescos: “el flamenco quaerstspel, / el alemán fartenspiel”; pero las lenguas románicas del sur de Europa -las más frecuentes en el manierismo intelectual del 1600 hispánico-, copan la poesía de Lope: el latín de la Universidad e Iglesia, el portugués, italiano, español y, ¡ojete al dato. So Rebufa!, el idioma valenciano. Los versos enlazan latín e italiano, valenciano, portugués y francés: “Cusi voglio far anche io, / y en omni lingua parlar. / En valen­ciano diro: Cap de mi mateix, voleu / que os nafre, giraus, per Deu, que os trenque el cap, bo está axó./ En portugués: Miña dea…/ En fran­cés,..”. El valenciano de Lope de Vega no es perfecto, apareciendo arcaísmos como el verbo “nafrar”, común al castellano medieval (“me pueden nafrar”, Fernández, J.: Crón. General de España, 1385) francés, occitano y gallego ‘esnafrarse’. Admitiendo lógicos errores morfológicos y anacronismos que el madrileño Lope de Vega comete con lenguas que no son la suya materna, lo innegable es que el idioma valen­ciano era uno más de los europeos para Lope y sus coetáneos, fueran los amigos valencianos (Guillem de Castro, Tárrega, Aguilar…), los cas­tellanos Cervantes y Francisco de Quevedo (que dedicó una poesía al Peregrino), o el catalán Menescal.

También en tu BN, So Rebufa, podemos descender de la excelsa literatura de los clásicos a la de los populares romances anónimos. Así, en el Romancero General (Ed. Ribadeneira. Madrid, 1851), figura el de un misógino poeta coetáneo de Lope: “Ya son las damas de ahora / medusas del tiempo viejo, / ya saben hablar francés, ítalo… valenciano, portugués…/ ya saben pedir callan­do / la basquiña y el manteo…” (Anó­nimo: Romance, 1600-1604). ¿Lo ves, So Rebufa? Te será imposible borrar, quemar o prohibir las refe­rencias al idioma valenciano del tesoro que custodia tu BN. Podrás acojonar al funcionario de Vallecas que informatiza el catálogo ARIADNA , o a los que amablemente nos atienden en la Sala Cervantes; pero Lope de Vega o Cervantes son hue­sos de acero para tus plastificadas quijadas. La realidad. So Rebufa, es que te atreves a negar lo documen­tado, despreciando el concepto y autoridad idiomática de genios como Cervantes y Lope (cito autores castellanos por ser en la BN de España, en Madrid, donde vascos y catalanes mandáis desde hace años: Juaristi, Racionero, Rebufa…). La diferenciación entre valenciano y catalán la practicó Cervantes, como es sabido, en dos obras publicadas en el mismo año. En la segunda parte del Quijote (1615) cita dos veces “la lengua catalana”, sin adje­tivos halagadores hacia ella; actitud despectiva que contrasta con la admiración que manifiesta hacia la valenciana: “Cerca de Valencia… la hermosura de las mujeres y su ex­tremada limpieza y graciosa lengua, con quien sola la portuguesa puede competir en ser dulce y agradable” (Persiles, 1617. III, c.12). ¿Es ambiguo Cervantes? Sí, por la senci­lla razón de que no existían comisa­rias que pudieran tergiversar la rea­lidad. Pero, So Rebufa, como sospe­cho que te agarras a un clavo al rojo, te aclararé que Cervantes había publicado los mismos halagos en 1615, en frase menos elíptica: “Y si de aquestas le pesa, / porque son es­cabrosas (las lenguas), / mostraréle las melosas valenciana y portugue­sa” (Cervantes: La Gran Sultana Doña Catalina de Oviedo, Madrid, 1615, v. 1560). No olvidemos que El Manco de Lepanto, aparte de leer a Martorell, convivió con valencianos y catalanes en España, Italia y Ar­gel.

Ya lo ves. So Rosa Rebufa, el imparcial Lope de Vega ofrece en el Peregrino una realidad que se opone a tu misión. El Peregrino viajó de Barcelona a Madrid pasan­do por Valencia y, entre los idiomas reflejados por su espejo, estaba el valenciano flanqueado por el italia­no y el portugués. Yo creo, So Rosa Rebufa, que todas las mañanas pre­guntas al espejito: ¿qué lengua es la más dulce del mundo? ¿Es la catala­na? El frío cristal siempre responde que la valenciana. Es inevitable, por tanto, envenenar catálogos y gasear conceptos hasta que desaparezca totalmente (como habéis hecho en Cataluña) toda referencia al idioma valenciano. ¿Y quién mejor que tú, Regás, para ejecutar el gaseamiento en la BN… ¿de España? Por cierto, hasta en el antiguo catálogo del Archivo Imperial de Simancas (secuestrado en el ACA de Bar­celona desde 1852) se diferenciaba entre idioma valenciano y catalán. Yo lo vi antes del gaseamiento ‘científic’ del ACA.

Diario de Valencia 13 de junio de 2004

INDICE

http://rgm.idiomavalencia.com