Mono... ¿qué?, ¿cle?, ¿cómo?

Por Ricardo García Moya

El monóculo, artilugio que caracteriza a malvados y marqueses de  Hollywood, se llama monocle en catalán. En idioma valenciano hemos optado por el cultismo monocul (Escrig, 1851), respetando el étimo latino monoculus. Pero no place al Institut d'Estudis Catalans y, obedientes, en los libros de texto para  el 2000 enseñarán a decir monocle y binocle (4 ESO. Ed. SM, p. 26) a los alumnos valencianos. Mientras, esperando que algún  milenio de éstos se inicie la reconquista cultural, seguiremos con historias para no dormir (o viceversa).

Como es sabido, la influencia  del idioma valenciano propició el retroceso del romance provenzal de Cataluña. Esta filtración la podemos ejemplarizar con el latín veratrum, transformado en baladre por los mozárabes regnícolas. Sus primeras apariciones pertenecen a un judío catalán y un noble castellano vinculados con Valencia. El hebreo fue Jafuda Bonsenyor, traductor de árabe del valenciano Jaime II, aunque los documentos que se conservan no son autógrafos. Bonsenyor tradujo al rey de Valencia el libro de medicina "D'al-Zahrawi", hacia el 1313; lo que le permitió conocer nombres de plantas medicinales. En un manuscrito posterior, no autógrafo, es donde aparece una sola vez y mal escrita la voz "baladra"; lapsus que refleja la extrañeza del vocablo en el léxico de Jafuda.

El otro Personaje es Enrique de Villena, tan vinculado con nosotros que fue el padre de Isabel de Villena, autora del "Vita Christi" en idioma valenciano. Al contrario que su hija, sentía pasión por la quiromancia y el arte culinario; actividades en las que se utilizaban plantas para hechizos y condimentos. El castellano plasmó su afición en el tratado "Arte cisoria" (año 1423), donde aparece la voz baladre. En la misma época vivía en Valencia Jaume Roig, autor de la primera obra literaria donde figura baladre de forma habitual. En el "Espill" (h. 1460) el poeta usa el vocablo metafóricamente en varias ocasiones y describe el hábitat del arbusto (v. 12747).

Hasta aquí no se demuestra nada, pero ocurre que en 1507 se publicaba en Barcelona la traducción catalana del "Vocabulario español-latino" de Nebrija. No era obra original como el "Liber elegantiarum", o diccionario valenciano-latín publicado el siglo anterior. En el Nebrija catalán substituyeron las voces castellanas por catalanas, labor realizada por el fraile agustino Gabriel Busa, los humanistas Martí Ivarra, Joan Garganter y el gramático Bernat Casaldovol.

El equipo de Busa invirtió  años en encontrar voces catalanas adecuadas para traducir cada vocablo, pero al llegar a la voz castellana adelfa no hallaron ninguna palabra catalana equivalente, por lo que se limitaron a poner "certa mata". Estos "savis", como se les califica en documentación coetánea, no asociaban las adelfas de las ramblas que rodeaban Barcelona con la voz baladre. Es decir, en 1507 la lengua catalana no se había enriquecido con el baladre valenciano.

La palabra fue introducida en  catalán gracias a obras como el "Vocabulario del humanista" (Valencia 1569). Reeditada en Barcelona en 1575, los filólogos catalanes aprendieron que el mismo arbusto tenía estas denominaciones: aparece en la edición de 1522: "Lo flamenco" En idioma valenciano tenía forma propia, como recoge Palmireno: "Phalaris, en Valencia Flamench" ("Vocabulario". Valencia 1569). Reeditado en Barcelona en 1575, los catalanes enriquecieron algo más su lengua, de forma que en el siglo siguiente ya consta la palabra valenciana  "flamench" en el diccionario  catalán-latin de 1695. (Por  cierto, Corominas olvida la obra de Palmireno y afirma que es en este diccionario catalán de 1695 donde aparece flamench por primera vez).

Hoy pasa al revés. Observo el libro de Lengua del próximo curso y leo el catalán  "genet", jinete. Han proh­ibido el valenciano "ginet" por capricho del IEC, despreciando que pertenece al idioma valenciano desde el medievo. Está documentado en Roig: "bon ginet" (h. 1460), y Pou (h. 1575). Incluso en los derivados tenemos forma propia: en 1408, San Vicent habla de los ginetaris o jinetes exploradores; y en 1646, en la Guerra  dels Segadors, los capitanes valencianos son acompañados de "soldats y pache de gineta" (AHO. 1983). La Generalidad usaba antes de 1707 las dos grafias del vocablo valenciano: paje y "pache", pero no el catalán "patge". En fin, ahora nos ordenan usar monocle, binocle, genet, patge...

Las Provincias 6 de Junio de 1999

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