Muelas, `lletraferit´ a la monquilí

Ricardo García Moya

El teorema de Fermat es tan inextricable como el apoyo de Rita Barbera y Camps al dia­rio del Muelas, autopista del expansionismo de Carod. Dia­riamente, Muelas difunde científicas demostraciones a la monquilí (ridiculas), de la uni­dad de la lengua; como la de los "14.000 profesores valen­cianos que dan clases en Cataluña y Baleares" (Levan­te, 15/12/03) Olvida a los que ejercen en Castilla, sin que suponga la unidad de castella­no y valenciano. El conoce -salvo que su cerebro sea el de un mejillón de roca-, que en el Reino sólo se imparten clases en catalán y castellano; pues la lengua valenciana ha sido prohibida por la Generalidad. En consecuencia ¿qué tiene que ver para la existencia del valenciano el hecho de que un señor de Lugo, Irún o Muchamel imparta clases de francés, castellano o catalán, si es lo que ha estudiado en la carrera?

Lo que sigue se expuso en el II Congrés de la Llengua Va­lenciana que -al ser marginado por los medios- tampoco ha existido, igual que el idioma valenciano. Ya en el medieval siglo XIV teníamos profesora­do valenciano en Cataluña; concretamente en la universi­dad de Lleida. En ella recibían o impartían clase muchos va­lencianos que, cuando finaliza­ban estudios o dejaban la do­cencia, salían de las aulas con el orgullo de que la lengua va­lenciana era tan perfecta o más que la castellana o catala­na; opinión compartida por la familia real que, en ocasiones, ponía el idioma valenciano como paradigma a los catala­nes. Eso es lo que pasó con la traducción del Valeri Maxim, encargo hecho a Antoni Ca­nals por deseo del cardenal Jaime de Aragón, Como es sabido, Canals declaró en el prólogo (actualizada la prosa medieval), que lo "traduia del llatí a la llengua valenciana, encara que atres l´hagen tret en llengua catalana" ¿Lo ves, Muelas? Un valenciano puede ser profesor en Cataluña, sin que esa actividad signifique la unidad de la lengua. Canals impartió clases en Lérida hasta el 1390, cuando es re­querido como asesor lingüístico por la monarquía, partici­pando en la actividad filológica de la curia valenciana del car­denal Jaime de Aragón, sobrino del rey. Las traducciones promovidas por el prelado eran acompañadas de estudios sobre lenguas románicas y clá­sicas, como demuestra el "Llexicó llatí-valericiá de Jaume d´Aragó" (c. 1398), tesoro de arcaísmos, especialmente adverbios valencianos, provenzales e incluso castellanos con su equivalencia latina: feelment, huy, poquetament, ubertament, pereosament, etc.

El 1 de diciembre de 1395, el obispo de Valencia firmaba una carta dirigida a los Consellers de Barcelona, junto a la copia del Valeri hecha por Bartol de Savalls. El mismo Bartol fue enviado a Barcelona y, por orden de Jaime de Aragón, entregó a los Consellers el manuscrito en idioma valen­ciano para que fuera modelo lingüístico, como da a enten­der Canals en el prólogo y en términos insolentes, al sugerir que la traducción al valencia­no estaba justificada por las deficiencias del texto en cata­lán, "confús" y con "defalliment" de palabras, hasta el punto de no entenderse lo narrado. El humanista denun­cia que el catalán padecía de pobreza de vocablos, al usar circunloquios que el idioma valenciano podía suplir con un sustantivo o adjetivo. Así, los que leyeran a Canals conocerí­an derivados como el infinitivo "optar" o el adjetivo "adoptiu". Aunque, ¿leyó el manus­crito algún conseller? Parece que no, pues no reaccionaron ante la frase donde Canals insulta a los catalanes: "bar­bar, que vol dir home extrany a la térra d´ahon es, o que no vol a Deu, com serien els catalans, tártars y turcs". Aunque "catalá" equivalía a bárbaro o ladrón, insulto extendido por la Corona (aplicado en Italia a los procedentes de España, igual al "gallego" de Cuba), es evidente que los consellers no lo leyeron, al declarar su satis­facción en carta fechada el 10 de diciembre de 1395; y, ade­más, gratificaron a Canals con 50 florines.

Ahora, el fascismo falsea el testimonio de Canals. Así, la Gran Enciclopedia Catalana asegura que la obra de Canals "es toda en lengua catalana"; pero después se contradice: "la sorprendente distinción (de Canals) entre lengua catalana y lengua valenciana, no res­ponde a ninguna realidad y los filólogos no han hallado expli­cación" (GEC) Serán filólogos de la ONCE y sin versión Braille, pues Canals usa el neutro: "faria lo dit, lo qual"; pluraliza en "termens, vergens, jovens, homens"; usa los abstractos "infantea, agudea, primea, bellea, flaquea, durea, noblea, fortalea, gran(d)ea" ("cubert per la granea de les aigües") Escribe "amprar" (no emprar), y colps, darts; sanch, tempestat, madastra (no ma­drastra); grafías como "desijosa" (no desitjosa), la adjetiva­ción "experiencia maestra"; la morfología verbal "pendre, apendre, contendre, entendre, defendre, compendre..."; los genuinos "sapia, sapies..." (no sápiga, sápigues...) Hay cultis­mos como "isla" ("en la isla dita Epidauri"); e inicia la diferenciación de género en sustantivos y adjetivos como "sofiste" (catalán "sofista"). Recurre a diminutivos, "tamborets", y preposiciones co­rrectas: "en Valencia", "en Ro­ma", "en África". La y griega no falta en su prosa: "temples de Troya"; escribiendo "ley, rey, juy, huy... ". Regulariza voces como "elefant" que apa­recían con morfologías erráti­cas (aurifant, orifany) y am­plía el léxico con derivados la­tinos. En consecuencia, un valenciano puede ejercer como profesor en Mallorca o Cata­luña, independientemente de la existencia del idioma valen­ciano y su singularidad.

Mecenas del fascismo catalanero, el PP impone hasta locuciones catalanas en Canal 9 y breviarios de salvación (del suspenso) como el "Gripau" texto que firmaría Carod y donde no figuran, por ejemplo, locuciones como "a la monquilí" (ridiculamente); que puede aludir a un periodista o al ado­lescente que le queda corto el pantalón del año anterior: "eixe chic va a la monquilí"; locución que procedería de Alimónquili, un francés que bailaba por las calles de Valencia hacia 1870. Lo cuen­ta Martí Gadea: "Alimónquili era un francés baixet, prim y prou lleig, que vingué a Valencia y aná a captar; en lo gayatet que portava fea unes pasaetes, com si ballara al compás d'una tonaeta, que creem que ni ell s'entenia, tan poca sustancia tenia tot lo que dia y eixecutava... els valencians començaren a ferne cas d'ell, formaren un tipo y dasta arreglaren la peça valenciana del seu nom". Su popularidad se incrementó al representar teatralmente el numerito que llevaba su nombre. Olvidado el personaje, el mote se convir­tió en modismo, "a la monquilí" exclusivo del idioma valen­ciano. Per cert, eixe adjetiu "lletraferit" tant airejat per uns y atres, no es valenciá. Arrailat en lo Perigord en temps de Montaigne (s. XVI), escomençaren a ficarlo dins lo Reyne els prostituts de la llengua al fí del sigle XIX; y, quant Pompeu Fabra el beatificá en son diccionari (a. 1917), tota la bonyigueria valenciana del Fuster, Guarner y Soler Godés l´arreplegaren al crit de morro en terra y cul en pompa. Ademés, may aludí al poeta ferit per la musa, sino al cudol lliterat que "fa" lletres o escrits com si fera tornells d'un motor.

Diario de Valencia 28 de diciembre de 2003

INDICE

http://rgm.idiomavalencia.com