Pasqual Mas, el asombro de Kassel

Ricardo García Moya

Nació en Almasora el que podría llamarse “asombro de Kassel”, villa alemana donde Reichenberger le ha publica­do obras claves para la lite­ratura catalana. Antes de convertirse en “cataIan wri­ter”, Pasqual Mas i Usó tuvo que huir del rústico valencia­no de Almasora (ahón diuen creilles, dos, hui y rascacels), y aprender voces cultas como “patates, dues, avui i gratacels”, amén de nomenclatura científica: “al País Valencia i Principat” (Pasqual: Ent. Cuad. Mediterráneo). Esta joya de Bromera no sabe qué hacer con tanto honor insti­tucional: medalla de plata de Almasora, Premi en Sant Feliu de Llobregat, Premi en Vila-real, Premi Ciutat de Sagunt (en valenciá, Mor­vedre), Premi Diputación del PP d’Alacant (dos kilos), etc. La recopilación de poesía valenciana, “poemes en cata­là”, edItada en Kassel (Rosa Ribas, catalana, mandamás), lleva dedicatoria heroica: “...per la sang, la llibertat... malgrat la terra que ens dalla”. Dado el adjunto care­to de Pasqual, con expresión de “a vore per ahón cauen els premis”, podría aludir a asunto serio (¿la sanc en seba Ii fa mal al chic?, ¿cageroles o algo paregut?).

La web de Pasqual pregona su Premi Extraordinari de Tesis Doctorals y que está “carregat de prestigi” (¡nun­ca máis!). En “Poesía valenciana” (Kassel, 1998), analiza el léxico de unas composi­ciones sobre San Francisco Javier (Sacro Monte, 1687), y del verso “los trauré dels teus guineus” (p.140), afir­ma: “Caldra entendre guinees més que no pas guineus. En tot cas, sempre en feme­ní”. Aunque usa el adverbio catalán “pas”, detalle de finor, no nos convence. El ver­bo pertenece a un poema donde San Francisco lucha con la Muerte, “senyora de coves, / en les velles y en les noves, els posa tancats en claus” (Pasqual se lía y confunde “posa” y “fors” por “porta” y “fers”). De ese lugar y los siniestros “gui­neus”, el santo jesuita libera­rá las almas. El castellano guineo, usado por Lope y Quevedo, equivale al va­lenciano “guineu” (Escrig, 1887), gentilicio que en el Manierismo y Barroco adqui­rió connotación demoníaca en metáforas como la susodi­cha. Timoneda, en 1561, menciona una “guinea que come carne cruda y anda desnuda”; y al pobre Nicolás Factor se le aparecían “ne­gros altísimos”, espíritus sa­tánicos, que le querían hacen cosas feas (Vida de Nicolás Factor, 1596). En la obra estudiada por Pasqual, don­de hay quintillas que aluden a “negres” (p. 227), no hay duda de que “guineus” -en masculino-, era correcto; aunque Pasqual Mais insis­ta: “més no pas guineus. En tot cas, sempre femení”. No, Van Gaal de la semántica, pues si no aludiera a los gui­neos cabría otra interpreta­ción, ya que el valenciano “guin(n)eu” también signifi­caba “lloc brut” (Dicc. Aguiló); y la cueva no estaría impoluta.

Se cisca Pasqual en voca­blos valencianos del XVII, por ser castellanismos; pero no rechaza ningún galicismo, catalanismo, italianismo, arabismo, latinismo, portu­guesismo o germanismo; discriminación que huele a Corominas, matriz de odio contra “xurros espanyols”. Así, al tratar sobre la extensión del pronombre “tú”, regurgita: “no sólo me pare­ce de mal gusto, sino odiosa, por el horror que inspira el hecho de provenir de los mortales enemigos de la nación (catalana), y contra­rios intransigentes de la edu­cación política del país... es una grossería! No ho oblidéssim” (DECLLC). ¡Toma filología científica!, ¿verdad, Ferranet del diario “Le­vante”? Y a este diccionario xenófobo (Ed. “La Caixa”), ¿no lo denuncia el Bloc?

Del verso “tant de ruido”, Pasqual rechaza “ruido” por ser castellanismo, ofreciendo la voz “soroll”. Mira, Pas­qual, ocurre que en 1687 no existían catalaneros como tú y, algo más gracioso, tampoco la voz “soroll” en idioma valenciano ¿o puedes dar citas valencianas de soroll anteriores a 1687? Aunque aparece en catalán en 1647, en valenciano la rechaza hasta Ros en 1764, que sólo recoge sorolla (fruto) y soro­ller (árbol). Por el contrario, “ruido” (roido, ruydo), perte­nece al valenciano clásico, figurando en el “Espill” (a.1460), y “Lo Procés de les olives” (a.1497). Tu inte­grismo catalanero, tan ren­table, te hace normalitzar anacrónicamente a Roig y Fenollar, siendo ridículo co­rregir “ruido” en el 1600 por el inexistente “soroll”; y olvi­dando que, desde la Univer­sidad de Valencia hasta Bal­doví usaron el sustantivo: “ni fer ruido” (Const. Uni­versitat de Valencia, any 1611); “el roido de les Ro­ques” (Ros: Coloqui de les Dances, 1734); “ab lo ruido dels pedrers” (Mas: Sermó de S. Vicent 1755); “com se despertá al ruido” (Galiana: Rondalla, 1768); “Qué festes tan ruidoses” (Centelles: Sermó. 1824); “fan ruido” (El Mole, 1837); “el roido dels tabals” (Escalante: El chiquet del milacre,1878); “ha sentit ruido” (Ovara: Per tres pesetes, 1881); “ser més lo roido que les anous” (Escrig: Dicc. 1887); Incluso Fullana mantuvo “roido, roidós, roi­dosament”; después llegaron los acomplejados y la auto­censura. Y ya se sabe: “Quan més roin es l’anou, més roido mou”, escuchándose hasta en Kassel. Créeme, Pasqual, ni las gafas de sol ni la voz “soroll” vinieron con Jaime I.

De los versos: “com a pre­gadeus estaven / banyantse tres capellans” (Serres: Aca­demia, 1869) informa Pas­qual que “pregadeus” equi­vale a “reclinatoris” (p. 328). Creo, Pasqual, que el clérigo Serres, imitando a Mulet, los asociaba a la mantis religio­sa, metáfora con más gancho para causar hilaridad en lid poética. En realidad se limita a copiar el verso donde el Pare Mulet se burla de la hombruna monja Maciana: “tan gran pregadeu” (v. 138); poeta que en el 1660 estaba de moda entre el clero. El sustantivo “pregadeu” era el nombre valenciano de la mantis religiosa, adecuado para el insecto que recoge sus patas en actitud piadosa mientras acecha o devora la presa. Parece que esta es la primera documentación de la voz en texto literario, ya que Mulet escribió la Poesía a Maciana antes de 1645. En catalán aparece posterior­mente y no en obras litera­rias, sino en saqueos léxicos como el Thesaurus de Pedro Torra. Anteriormente, Laca­valleria sólo ofrece la acep­ción que aplica Pasqual de Kassel, la de reclinatorio para rezar, no la de insecto.

No está bien, Pasqual, que digas bolas. De las “décimas valencianas de un prebenda­do”, afirmas: “Ánimo. Con­serva la o por cómputo silábi­co”. Hombre, Pasqual, no hagas el ridículo. Lo habi­tual, hasta las rebajas del floralismo pesetero del 1800 y los acomplejados, era usar el cultismo “ánimo” en prosa y verso: “ab ánimo reposat... de tan flach ánimo...alegrar lo ánimo” (Esteve: Liber. 1472); “ánimo” (Martorell: Tirant. 1490); “home de poc ánimo” (Pou: Thesaurus, 1575); “ánimo” (Trobos nous. 1830); “vinguí en lo ánimo” (Escalante :Bolot de oros. 1880); “els ánimos están molt deprimits” (Ivars, Andrés: Diari, 19 juliol 1936). De todas formas sigue así, asombro de Kassel, e Inmersiomán te recompensa­rá con la medalla de la Ge­neralidad (no es broma); y CC.OO te propondrá para el Nobel.

Diario de Valencia 26 de enero de 2003

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