Racholeta Blasco y Aramis Belda

Ricardo García Moya

Me tiene contento Racholeta Blasco. Tal como está el terrorífico patio moruno, el ático pepero o la entreplanta catalana, y el conseller del Porlant se mos torna columniste de fer riurer en el diari del Muelas. Está desfaenat, son cárrec es aborrit (de “abhorrere”), y a Racholeta li agrá la marcha; pero les racholes y els constructors no diuen res; les aigües negres del cequiol dels dinés discurrixen baix terra en silenci. El tedioso Racholetes filosofa: la supercuenta del banco está repleta, el supersueldo me llega puntual, el supersexo lo tengo en casa con Consuelín, el supercoche oficial me espera a la puerta ¿Qué puc fer? ¿Me fique en els Carod, Pla o la tia de les quatre barrres? ¡No, recorfoll, que son de la meua corda! Millor en atres que tinguen dents de cotompel y estiguen amaestrats. Ya está. Escribiré un audaz artículo contra Ferranet Belda y le cambiaré el nombre ¿femenino o masculino? El dé Aramis le encaja bien y, ade­más, airearé su ligazón con el Movimiento (Levante, 30/03/04) ¡Estic fet un héroe! Segur que Consuelín es fica contenta y, a lo míllor, esta nit... ¡kamasutra gore! La realidad es que Racholeta y Aramis usan espada de madera y gorro de papel en su ñoño desafío, al ser cofrades de la Santa Inmersión Catalana.

Con el periscopio oteando elecciones del 2006, Racholeta lanza guiños a los futu­ros gobernantes del PSOE y ERC en el Reino, escribiendo frases en catalán, incluida `mentre’ y despreciando la conjunción valenciana “mentres”. En esta tierra de inge­nuos no hay que estar muerto de hambre o vivir en chabola para alardear de ideólo­go comprometido; basta defender el catalán y las cuatro barras para ser el Lenin d´Alzira. ¡Qué tiem­pos, cuando Blasco me des­preciaba por el Tratado de la Real Señera! (Levante, 11-II-94) Hoy, junto a Consuelín, es un pulcro pepero que sigue fomentando la cátalanización y el  triunfo del PSOE y ERC. Y su esposa, la hermanita del Cipriano, seguirá quemando  dinero público en la Bienal de la Merda, aunque sólo engañe a los blandos valencianos. Los entendidos se mean de risa con las astracanadas de la hermanita, mecenas con dinero ajeno que observa cómo se degradan los enne­grecidos monumentos de Valencia. La prensa de Aramis disimula, pera basta leer a cualquier crítico para abrir los ojos: “El mundo está empachado de bien­ales... como esa de nuestro levante que sólo conocen sus organizadores y cuyo nivel de asistencia real no justifi­caría el presupuesto de una falla” (Cultural ABC, 27-III-2004). E1 ponentino ABC, in­fluido por los Racholeta y Aramis (que antes que Reino prefieren Levante, Medite­rránea o Lafígatatia), nos llama “levante” y, para herir más, con minúscula ¿Brama­rán  Racholeta y Aramis contra estos mesetarios mi­serables? Temo que no. Sólo son fieros `boinas verdes’ contra ties maries de sope­tes de galgo y al llit.

Fa dies, fugint d’estos sanguangos, me’n doní una volta per Baeza y sa vella catedral, aquella que inspi­rara a Machado en la triste época del fallecimiento de su esposa: “Por un ventanal, / entró la lechuza / en la cate­dral...”. Hoy está restaurada y resplandeciente, como casi todos los edificios monumen­tales de España (excepto los abandonados por Rita Barberá y los peperos en Valencia: Santos Juanes, San Carlos, San Martín, el estercolero de las Torrea de Quart, el Carmen, etc,); pero la vieja catedral que vio el poeta en 1912 era tenebrosa, con vidrieras rotas por donde entraba la lechuza y “bebía / del velón de aceite / de Santa María”. La ensoñación poé­tica de Machado creó el colo­quio entre la Virgen y el San Cristóbal del lienzo; “La Virgen habló: / déjala que beba, / San Cristobalón”. Ha­bía otro protagonista en la hagiográfica escena: el santo que preside desde hace siglos todo el espacio catedralicio desde una arqueta situada en el retablo mayor. La caja contiene el polvo (arcilloso y casto) de quien fue obispo de Jaén, el mozárabe valen­ciano Pedro Pasqual, asesi­nado por el integrismo islá­mico en Granada, el 6 de diciembre del 1300.

Al ser autor de obras en vatenciano y haber nacido antes de 1238 es un obstácu­lo para el fascismo catalán que, expeditivo, niega su existencia o, diplomático, dice que escribió en catalán. Lo cierto es que la puerta oeste de la catedral de Baeza, del siglo XIII, es llamada de San Pedro Pasqual y, sobre ella, aparece incrustada la lápida sepulcral gótica del mozárabe valenciano,  con mitra y báculo. La tradición baezana recuerda el traslado del cadáver a lomos de una mula desde Granada, pero la labor de los catalaneroa es liquidar vestigios del mozá­rabe y tergiversar su valen­cianismo lingüístico, siempre con subvención de la Generalitat de Camps. Si Pere Pas­qual fuera barcelonés o leri­dano, ¡uf!, Baeza sería la Meca donde peregrinarían hordas de catalanes y racholetas; pero es valenciano, y allí reposa ante la indiferen­cia del turista despistado. Su obra en lengua valenciana, traducida al italiano y caste­llano, es un gozo para los eruditos. El setabense Jaime Villanueva leía en 1807 el manuscrito conservado en San Miguel de los Reyes: “Com yo, Bisbe per la gracia de Deu de la Ciutat de Jaén...”. El CSIC ha repro­ducido documentación perte­neciente a la Colección Marqués de Valdefons, donde el rey castellano cita, el 27 de julio de 1294, a “Pasqual, Obispo de Jaén”.

El PP valenciano es como Torrente, el brazo ‘tontilón’ de Cataluña. Si Barcelona ordena rotular “perruqueria”, Campspons concede subvención a quien catalanice el rótulo; si Cataluña prohíbe la ch, el PP hace des­aparecer hasta la morfología del nombre propio valencia­no Chimo. La mafía catalanera, mintiendo, dictaminó: “Ximo, deformació familiar del nom propi Xim” (Guarner, Alcover: DCVB) ¡Qué fascistas son! ¿Dónde se documenta Xim en lengua valenciana? ¿Dónde, menti­rosos, dónde? Ya en el XVIII, Luis Moncín caracterizó al valenciano con el nombre de “Chimo”, junto a los de Jusep y Querol, vestidos con saragüells y tocando el tabalet (“Los valencianos”, A. Mun. Madrid. Tea. 1.161, 1793). Si alguien quiere po­ner Chimo a su hijo tiene una opción: viajar a Canadá, hasta Fort Chimo. El lugar está alejado del poder de Camps, Racholeta y Aramis por lo que no nos violarán con el pardal normativo del IEC. El Fort Chimo del Strait Hudson, homógrafo del sustantivo nuestro, era el último lugar civilizado del Canadá ártico en el 1800. Allí, al “Vieux Chimo”, llegaban los rudos aventureros a canjear pieles, quilarse a una `inuik´ y comprar provi­siones antes de adentrarse en el infierno blanco, Y aquí volvemos al averno de Camps, pues contento me tiene este Racholeta que, exhibiendo ego histriónieo en momentos tan delicados para el Reino y toda España, pone morritos contra Aramis Belda. Y estos del PP son los que van a defender el PHN, el idioma valenciano y el AVE a Alicante (pues a Va­lencia...). Els greixers del PSOE es carreguen a tots estos monyicots en un pet de Rubalcaba, Eso sí, creyendo vigente el pacto PP-CIU, los peperos incrementan diaria­mente el catalán en la ense­ñanza, en la administración y en la televisión de Empar Recátala (pagada por nosotros).

Diario de Valencia 11 de abril de 2004

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