Tribunal Supremo de Justicia... ¿y Filología?

Ricardo García Moya

Ya estamos tranquilos. El Tribunal Supremo de Justicia y, también, Filología de la Co­munidad Valenciana ha ratifi­cado la exención de la prueba de valenciano para los docen­tes titulados en Filología Ca­talana. Es decir, que podrán impartir clases de valenciano, matemáticas o bricolaje en ca­talán, ¿o es que Camps les obligará a respetar la lengua valenciana? En realidad, con sentencia o sin ella, al expan­sionismo catalanero se la bufa el Estatuto, la democracia y todos los tribunales supremos del orbe; y ahí siguen en escuelas e institutos con lo de país, cuatro barras, lengua ca­talana, mapas donde el terri­torio catalán llega hasta Orihuela y enciclopedias donde se ratifica que Sorolla y Blasco Ibáñez son catalanes. Y nin­gún juez ínfimo, mediano o de calidad suprema lo impide.

Pensem, per eixemple, que´l sinyor Carod Captaire i Tramviaire, naixcut en Figols d’Organyá, aplega a Valencia pera donar lliçons de Ciencies de la Naturalea. Escomença, per a ferse amic dels chiquets, parlant del peix teleósteo palaya; pero, com es cátala, li dirá `llenguado’. Tot es Ilegal pera Carod. Con la sentencia del TSJ puede llamar `llenguado’ a la ‘palaya’ y, además, procla­mar que la ‘y’ griega no existe en valenciano. Lástima que no puedan viajar en el tiempo el TSJ, el IEC, Camps y Carod Captaire, pues pondrían en su sitio a los rebeldes valencianos que escribían: ‘palaya grossa’ (Chabás: Arch., I; 367, Doc. valenciá, a. 1324 ); ‘palayes... se venen sens pes’ (DCVB. Doc. a. 1518); `palaya’ (Palmireno: Voc, 1569); ‘pelaya: buglossa’ (Pou: Thesuarus, 1575); ‘palaya: lenguado´ (Ros: Dicc. 1764), `palaya’ (Orellana, 1802); ‘palaya´ (Sanelo: Dicc. 1805); `palaya’ (Lamarca: Dicc. 1839); `palaya: lenguado’ (Rosanes: Voc. 1864); `palaya: lenguado’ (Escrig: Dicc. 1871); ‘palaya, lenguado’ (Fullana: Voc. 1921); ‘palaya: lenguado’ (DRACY 1997). También exis­te ‘palayeta’ (Fullana, 1921) entre los teleósteos; pero, con la sentencia del TSJ, da igual la documentación sobre estos sustantivos valencianos, sean ‘pechines, clóchines, abaechos, polps, conches, tiburons, anchoves...´, o el molusco cefa­lópodo ‘porceguí’, probable mozarabismo valenciano que encandilaba a Coromínas. Nostre amic Captaire, en tendrea (o, com diría el TSJ, `amb tendresa’), portaría una mesura de tramusos (d’étim arábic) pera que’ls chiquéts estudiaren les papilionácees; pero, al vindrer del Nort, triaria la veu catalana ‘llobí´ (d’étim llatí). No pasa res, el TSJ controla tot. En temps nor­mals, al simbólic Carod Tramviaire li hagueren fícat de tranvier pera la placha (en cas d’aprofitar); pero huí, en l’amparo de la Generalitat, pot ferse el chulomerda llingüístic en lo Reyne de Valencia.

Para hablar de aerodinámi­ca, Tramviaire hablaría de las cometas de Pascua, llamándo­les con el arcaísmo ‘estel´; pe­ro en idioma valenciano tene­mos ‘milocha’ y ‘cacherulo´, Carod no tendría problemas, pero sí los alumnos que usa­ran infinitivos como `favoreixer’ (Escrig, 1871) o `favorir’, prohibido en catalán y vivo en idioma valenciano desde tiem­pos de Joanot Martorell. El señor Captaire se sentirá cómo­do en esta colonia del Princi­pado. Toda voz valenciana que no coincida con la catalana la considerará subproducto léxi­co o morfológico y, lo que su­pondría una dificultad para él, como la supresión intervocá­lica, será motivo de compasión o mofa. Así, del sustantivo ‘faniqa’ usado en tiempos cidianos por los árabes valencia­nos, nuestros antepasados crearon el actual ‘faneca’ y su plural `fanecaes’. Corominas recoge `fanecaes´ en el Maes­trazgo, y `fanecá’ en Picasent. Casualmente, el sábado estu­ve comiendo en el restaurante `Fanecaes’ de Biar; aunque previamente atravesé la ‘Llo­ma Badá´. Entre lenguas her­manas hay poca diferencia, pero existe entre ‘fanecada’ catalana, fanegada castellana y ‘fanecá’ valenciana. Hubo un tiempo en que los jueces ratificaban sentencias al dic­tado del poderoso. El pueblo los despreciaba llamándoles papagayos, periquitos y pelucones, según explica Corominas (DECLLC). Hoy no es el caso, al ser ajenos a la influen­cia política. La ley es la única obsesión de los letrados del TSJ, putativos hijos de Teodosio y Asoka (per cert, ¿encara es fiquen peluques?). Respecto a mi opinión sobre la senten­cia del TSJ, imitaré al humanista Palmireno (que sí distin­guía entre idioma valenciano y catalán), cuando comentaba sobre un delicado asunto: “no es cosa que me agrada; las causas yo os las diré a la oreja, quando nos topemos” (El Es­tudioso. Valencia, 1568, p. 11).

Los Captaire desconocen que voces catalanas como `grípia’ difieren de las valencia­nas como ‘pesebre´ de origen mozárabe (DECLLC). Docu­mentada en los clásicos, poste­riormente se propagó por Cas­tilla y Cataluña, especialmen­te por la ruta valenciana a Lé­rida. Algo no encaja entre tan­to cientifismo leguleyo, pues el método para robar palabras valencianas o rechazarlas huele mal, incluso apesta a ra­cismo. Así, las voces catalanas ‘paer, paers, paeria´ aludían a jueces y tribunales de Catalu­ña; pero esta familia léxica –ine­xistente en idioma valenciano-, eran corrupciones de las ara­gonesas `pazer, pazeros, pazeria’ (de ‘paz´); es decir, los en­cargados y el lugar para apli­car la justicia. ¿Se dan cuenta? Cuando los catalanes devoran intervocálicas (aragonés ‘pazería’; catalán ‘paeria’) se tra­ta de un proceso de la vitali­dad lingüística y un logro ad­mirable de la morfología foné­tica. ¿Y si sucede en idioma valenciano? ¡Por Dios, qué asco, qué corrupción tan soez! El IEC tiene a la ‘paeria’ en una urna, pero vean qué ocu­rre, p,e,, con el localismo va­lenciano ‘pesombre´. Corominas cuenta que “pesombre es una paranla duta del sur va­lenciá” (DECLLC); es decir, desde el sur de Elche se llevó como botín a la cueva del IEC. El autor del robo léxico fue el filólogo Barnils, que insistió para que fuera admitida en el diccionario catalán de Pompeu Fabra (Barc. 1917); pero la acepción de ‘malsón’ que le dieron estos chapuzas era fal­sa y, además, a estos nazis les gustaba decir que la lengua viaja de norte a sur, no al re­vés. Para remediar la proce­dencia, el doctor Griera del IEC se inventó la localización de `pesombre´ en Ripoll; pero no contaba con los celos del sádico Corominas, que lo des­cabelló así: “Griera prová de legitimar-lo mentint sabudament que es diu a Ripoll”. Pe­se a las mentiras de Griera, la voz no podía tener éxito entre los camisas negras del IEC, al venir del castellano ipesadumbre´ y la deformación murcia­na `pesaombre’.

Esta suciedad de sangre era intolerable. Los del IEC acepta­ban germanismos, galicismos e incluso aragonesismos como ‘paeria’, pero `pesombre’ olía a gitano murciano, y a Corominas le daba asco y recomendaba huir de lo agitanado: ‘pesombre... fugim de tals oripells agitanats´ (DECLLC, t.VI, p. 466). Hoy la voz valenciana ‘pesombre’, procedente de una raza agitanada, ha sido gaseada y apartada de los diccionarios de la Generalitat y el programa SALT de Camps. ¿Vostés m’antenen quan parle de fascismo expansioniste catalá?

Diario de Valencia 2 de mayo de 2004

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