Una revista de la Iglesia arremete contra el “cáncer espanyolista”

Por Ricardo García Moya

Coincidiendo con las insinuaciones de la izquierda progresista (la que malvive en choza de 300.000 al mes, tres plantas,  piscina, garaje, etc.)  hacia el Rey Juan Carlos, aparece en una revista católica, dependiente de la Iglesia valenciana, un dibujo de una señora (¿alegoría de la Justicia?) que levanta la alfombra para limpiar la suciedad escondida bajo ella; la acción hace perder el equi- librio al monarca, cayendo simbólicamente de sus sienes la corona real.

No sabemos las pruebas que esta revista dispone contra el Rey de Valencia; pero más que este in- sulto temerario, sorprende la página publicitaria adjunta, encargada por la Diputaciñn  de Valencia, como en los cuairibarrados tiempos de Lerma y Clementina.

EI motivo para que la Genera!idad Valenciana y Bancaixa mantengan viva con publicidad a esta revista  sardanera  son  inescrutables. Como es sabido, pocos la adquieren y es regalada a los centros de enseñanza; aparte de las entidades citadas, sólo encontramos otro anúncio, el del restaurante donde parece que la redacción se reúne a meditar sobre: ¿EI hambre en Ruanda, la boda de Cascos, la salud del Pontífice, la evangelización de Papúa, el leotardo de la Abradelo? Frío, frío; las preocupaciones que tienen son más originales.

En el último número que he recibido (gratis, claro) destacan el ridículo que hacen Zaplana y Rita Barberá; en la página anterior aparece un "fatxa espanyolista" que, brazo eii alto, grita: "¡España es una!". Poco a poco, el ambiente se va animando hasta Ilegar al paroxismo de las páginas centrales, donde tocan su obsesión máxima: la lucha contra la infame España. En buen catalán de Barcelona, atacan "el càncer del nacionalisme espanyol, aclaparador (sic) asfixiant".

Y parece que esta línea editorial gusta a UV y PP, pues pegadito a la soflama contra España aparece otro anuncio de la Diputación de Valencia. Aparte de promocionar a EU, PSOE y UPV , está volcada en "normalitzar el P.V." en catalán. De ahí las faltas ortográficas y la abundancia de arcaísmos y barbarismos: "nen, bellesa, pugis, tarda, vas, rodalíes, meva, converteixi, infant, sota  o dues, avui”, etc.

En cuestiones históricas son igual de cerriles: habitamos, dicen, en lo que eran comarcas meridio- nales de la "Corona catalano-aragonesa". No creo que el analfabetismo histórico Ilegue a tanto; simplemente, son un vehículo del expansionismo catalán pagado (gracias a asesores corchos) por Bancaixa y la Generalidad.

Curiosamente, los rostros que se asoman en las tétricas páginas -como el de Ramón Cerdá, co- laborador de la revista y destacado por las cámaras de TV3- son los que aplaudían en los Premis Octubre y sonreían escuchando el "espanyol qui no boti".

Aparte de las obligadas burlas contra Lizondo, el PP y UV, Rita Barberá, Zaplana y al Rey Juan Carlos, su misión pastoral es promocionar a personas y entidades inmersionistas. De ahí que anuncien el premio de teatro "en catalá" convocado por el "Micalet", con 250.000 pelas. Informa sobre actividades "a les nostres terres" aunque se refieren a las cercanías de Barcelona;  concretamerite  el Monasterio de Montserrat y su "setmana" musical.

No hay control para los miles de millones que el catalanismo quema en el territorio valenciano. Us- ted puede, por ejemplo, visitar la Biblioteca Pública de Orihuela, dependiente de la Generalidad, y encontrará que las revistas catalanas se reciben al día, pagadas con dinero del contribuyente y por capricho de los catalaneros de turno; aunque  las "Serra d'Or", "L'Avenç", y "EI Temps" son despreciadas por los oriolanos; pero sus expansionistas editores reciben las pesetas puntualmente.

Igual de demencial es el derroche en las oficinas de catalanización que la Generalidad mantiene en las universidades del eje. En la de Alicante, usted puede cargar kilos de diccionarios de "Barbarismos",  "Matemàtiques" o qualquier materia en catalán; y si los quiere editados en la misma Barcelona, también se los regalarán. EI "Servei de Llengua Catalana i comissió de normalització" distribuye gratuitamente en la Universidad de Alicante los vocabularios que dispone.

La bodeguilla catalanera de la Universidad de Pedreño sortea viajes a tierras catalanas y regala todo:  pegatinas  cuatribarradas, bolsas, diccionarios, carteles, camisetas, etc. Con la bendición de Pedreño, distribuyen todo el veneno necesario para hacer creer a los estudiantes alicantinos que pertenecen a Cataluña.

Y si usted quiere libros en catalán, visite las bibliotecas públicas valencianas. Con dinero del contribuyente han mercado desde el "Discurs sobre el petit fill de puta" (València, 1990), hasta el "Diari d'un noi"  (Barcelona, 1995). Pero no se canse buscando el Diccionari de la Real Academia Valenciana; lo encontrará en la Biblioteca Nacional, pero no aquí; en el amedrentado Reino de Valencia.

                                                     Las Provincias 7 de Noviembre de 1996

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