Valenciano en Murcia, catalán en Mestalla

Ricardo García Moya

Aquella mujer -la que Inmersiomán incrustó como presidenta en su academia-, expresaba malestar: "en el extranjero se dan clases de lengua valenciana, llamándola catalana". Mira, Ascensión, no abuses; calla y cobra. Todos saben que sois vosotros, tú la primera, en catalanizar hasta los jadeos orgásmicos: aixína que mut y bolchaca. A tu lado -no en Wisconsin-, tienes a los más espasmódicos catalaneros del orbe. Así, desde hace años, un tal Jordi Colomina desarrolla frenética actividad (bien pagada), desde la Universidad de Alicante contra el idioma valenciano y a favor del catalán. Funcionario de la Generalitat Valenciana y académico tuyo, allí donde puede suelta lo del "catalá al País Valencià". En París dictó "Com i com en catalá" en el Col-loqui de la llengua catalana (París, 2000); y, tras visitar la murciana Serra del Carche, comenzó una obsesiva campaña reivindicando la catalanidad cultural de la zona: "El català a Murcia", "L'antroponimia murciana d´origen català", "La influencia del català sobre el castellà de Murcia" etc. Hasta los monjes de Montserrat rezan por Colomina y editan sus adoquines; y Campspons, ¡ay!, pide a este ejemplar que decida el nombre de "la nostra lengua".

Pensat y fet. Huí me'n vaig al Carche: dents nets, cremallera pujá ¿eh?, depósit ple y huitanta quilómetros, me pareix, dasta el Fondó dels Flares y Barbarroja, ralla del Reyne. Los de la Generalidad del PP han anormalizado hasta la última población, sustituyendo los "colege y polideportiu" por los catalanes "col-legi i poliesportíu", como manda el IEC. ¡Quin fret fa, foootre! Dos grados en la Cañada del Trigo y, tomando el sol, la murciana Llidia Samper de 78 años: "Mosatros parlem valencia desde sempre", me dice mientras evalúa si soy algún pervertido sexual o furta titos. El acento de Llidia es bello, ancestral, transmitido de padres a hijos sin interferencias del fascismo catalanero institucional. Llidia es modesta: "Yo tinc pocs estudis. Vaig tindre un mestre que anava d'un poble a atre en bicicleta. Mon pare li donava uns dinés... y ara, a la vellea... "

Aquí, en el Carche, sólo se escucha el reposado verbo de Llidia. El placer de oír idioma valenciano es profiláctico contra infecciones del Canal 9 de Campspons, o las de mis colegas que imponen el catalán. Le pregunto por Matilde Amores: "L'atre día la soterraren a la pobreta". Saboreando la dicción, recuerda su nacimiento en Los Cápitos (sic), de la Serra del Carche. Ya adulta, "en uns poquets dinés m´en vaig fer en esta caseta... la del costat es de ma germana; en l´atra viu un fadrí. No vullgué dona...". Al fondo, una vivienda rural se ha transformado en coent chalet botifarrero, tipo Consuelito Ciscar. Con sonrisa escéptica, desengañada, la noble murciana cuenta: "...l´han comprat uns extrangers que no parlen en ningú de mosatros, y l'han cercat pera que no mos acostem. Poc a poc, estem quedanmos a soletes". No lo sabe bien Llidia. El castellano se acerca por el sur y, por el norte, el catalán que enseñan los maestros del Pinós y los funcionarios de Campspons. De momento, aunque rabien los Colomina y Ascensión, estos murcianos declaran orgullosos que hablan idioma valenciano.

Esta situación en Murcia, que escapa a la ocupación catalanera de los medios y organismos, preocupa a los comisarios. De la Universitat d'Alacant del PP parten monjes-guerreros del catalanismo para redactar panfletos que catalanicen la zona. Así, el patatero ensayo de Ester Limorti sobre "El Carxe" -en puro catalán y donde afirma que allí sé habla catalán-, fue editado por la Diputación de Alicante de Julio de España, el despreciador de lo valenciano más caro de Europa (junto a Trillo Banderolas) y, además, degustador de Raimon. Como es para la Diputación del PP, Limorti usa catalán puro: "llogarret avui gairebé..., llogarret i pedania avui disolta, posseix un,,,; Beatriz nascuda a la...". Es lo que satisface a Julio de España, no el ruin idioma valenciano. Para estas catalanadas, el Juli y los Campspons siempre tienen la bolsa institucíonal abierta, sabiendo que los colaboracionistas de Información y Levante callan o aplauden el despilfarro. A los del Carche les engaña esta panda, pues escuchan la jerga catalana de Limorti o la de Canal 9 y creen que es el valenciano de Valencia: "Mosatros parlem el valencia de mosatros. No com el valenciá de Valencia, ni com el parla vosté" (Limorti: El Carxe, p.185) Yo soy testigo de que hablan un valenciano perfecto, con lógicas isoglosas dialectales; aunque la Limorti se asuste de la contracción "moatros" (p,186), o de "un got bo de vi... la gachamiga blana o tortillera, que diuen, que pareix com si fora una tortilla" (p.187). La normalitzadora altera topónimos a placer: "El Carche" (del mozárabe "carrichar"), lo transforma en "El Carxe"; y "Les Cases dels Flares", en "Frares"; reconociendo que pronuncian "flares" (p.20).

Desde Barcelona -sin que la Ascensión diga mu-, ya han tomado posesión: "en aquest s'ha congriat modernament un veïnat de llengua catalana amb el nom del Carxe" (Onomasticon. Bar­celona, 1995). Muy modernamente no será, fascistas raposos, pues Llidia tiene 78 años; y su vecino, 91; ambos nacidos de padres murcianos y valenciano-hablantes. Además, en tiempos de Sant Vicent parece que el idioma valenciano era usado o entendido desde Cartagena a Favanella (Murcia); incluso en 1696, en el Certamen poético celebrado en Mazarrón -cerca de El Palmar y junto al río Sangonera- hallamos valencianismos: alas del Rapenat (sic), pluvias, garrofet, el bon vin, gabias de Valencia, con din din del Micalet, baladre;, etc. Por suerte, el Colomina no puede suspender a Llidia por hablar este idioma valenciano: "yo vullc... hui mos sentén en la taula... un ingenier me va fer un retrato". Llidia usa el cultismo valenciano "retrato", del italiano "ritratto", presente en la prosa manierista: "per orde del senyor archebisbe, fia llevar un retrato" (Porcar: Díetari, any 1613).

Es tan dañina la factoría de Ascensión que debiera llamarse "Academia del Encangrenament"; usando una voz valenciana que todavía no nos ha robado el IEC y, por tanto, no la autoriza su mascota AVL. Esta familia léxica (de voces comunes con el castellano; p.e., "cangrena"), poseía matices semánticos y morfológicos que la diferenciaban de "gangrena", por su parentesco con "cancre" o cáncer. Usual en la lengua valenciana, consta en los diccionarios; "cangrena, cangrenat, encangrenat, encangrenament" (Escrig: Dicc. 1851). "Encangrenat, encangrenarse" (Fullana: Voc. 1921); igual que el antiguo francés "cancrena" o el italiano "cangrena". Pese a que en castellano era frecuente: "crecer la cangrena" (Sigüenza, J. Hist Orden s. Jerónimo, 1606), y figuraba en el Diccionario de Autoridades, no creó un derivado como el valenciano "encangrenar", arraigado incluso en la paremiología del Reino: "barber piados, encangrena la plaga" (Ros: Tratat. 1736) El refrán aludía a la función quirúrgica del barbero, burdo extractor de muelas y peor cirujano de llagas o plagas. Ací, en lo Reyne, al barber Campspons li agrá l'endenyament catalá y no suprimix l´Academia del Encangrenament. Mentres, la cangrena ha aplegat al fútbol. ¡Vaja espectàcul el de les pancartes en catalá, no en valenciá, que s´exhibirén l'atra nit en Mestalla! ¿ Tenim un Colomina com a president del Valencia? ¿Li paga molt Catalunya al Valencia C.F.?

Diario de Valencia 14 de diciembre de 2003

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